Elena Valenciano y el feo a Ribéry

Elena Valenciano, Vicesecretaria General del PSOE, hizo ayer un comentario despectivo sobre el aspecto físico del futbolista de la selección francesa Franck Ribéry. El comentario en cuestión fue Habéis visto un tío más feo que Ribery??? (sic).

Twitt de Elena Valenciano sobre el futbolista francés Ribéry: Habéis visto un tío más feo que Ribery???

En mi opinión, el comentario no es ni más ni menos censurable por haber sufrido el futbolista un accidente de pequeño. De no haber sufrido ningún accidente, el comentario seguiría siendo un comentario vejatorio a su imagen personal.

El hecho de que su cara esté desfigurada por un accidente no hace el comentario más grave, sino que añade un agravio más: la crueldad. Son dos ejes distintos: lo juzga por su físico y además ahonda en una desgracia personal.

¿Es reprensible Elena Valenciano por su comentario, cuando pedimos a los políticos que sean más “humanos” o más cercanos? Yo considero que sigue siendo reprensible, y no por un motivo sino por dos.

El primero porque Elena Valenciano no hace este comentario en el bar y para sus amigos, sino que lo hace en público y desde una posición (cuenta y persona) prácticamente institucional. La Vicesecretaria General del PSOE no es una persona normal, es (o es casi) una institución. Y, por tanto, no puede permitirse según qué frivolidades “humanas”. Va con el cargo, así son las cosas.

El segundo es porque la Sra. Valenciano hace bandera de su feminismo. No en vano “feminista” es la palabra con la que abre su “bio” en Twitter. Olvidamos que el sexismo, aunque normalmente se ejerce en una dirección, es una vía de dos sentidos. El aspecto físico de Ribéry pasó por delante de su calidad como profesional, como tantísimas otras veces ha sucedido a innumerables mujeres: no podemos medir la misma falta con distintos raseros.

Valenciano acabó disculpándose, pero no porque el comentario fuese sobre el físico de Ribéry (como habría ella misma cargado de haberse tratado de una mujer) sino porque el hombre no era feo de nacimiento.

También se lamentó Valenciano de no poder ser persona normal, una excusa que ella jamás habría tolerado en alguien que hubiese pagado a una mujer con la misma moneda que ella pagó a un hombre. Perdona que te llame fea, pero es que esta es mi naturaleza normal. Y la sociedad es la culpable.

El problema de fondo es que, como siempre, nuestra clase política vive parapetada tras mil y una caretas y ropajes, tras ambages de retórica barata y retroalimentada. Y, en el fondo, resulta que lo que hay es poco fondo. Todo el discurso con el que se viste la política son meras formalidades, flatus vocis de mercadillo.

Este es, para mí, la cuestión de calado en el comentario sobre Ribéry. No si fue más o menos ofensivo, no si fue más o menos sexista. El problema es que hemos gastado el vocabulario de las ideas y ya somos incapaces de distinguir entre un partido de fútbol y el estado crítico de las instituciones democráticas de un país.

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10 Comments a “Elena Valenciano y el feo a Ribéry” »

  1. A medida que pasa el tiempo yo cada vez entiendo menos lo que pasa a mi alrededor.

    Censuramos incluso llamarle a alguien feo y lo hacemos bajo varias premisas. Primero porque es, según el autor de este post, un trato vejatorio. Yo tengo por vejar otra cosa, aunque la sensibilidad en la piel cada uno tiene la que tiene, claro.

    Segundo, porque la persona que lo hace es la vicesecretaria general de una institución, el PSOE, y que, por tanto, supongo yo, cuando el galo tenga conocimiento de la frase de Elena, dirá, “Pues resulta que en el PSOE en España piensan que soy feo”. Y probablemente no sólo el propio Ribery sino cualquier ciudadano francés pensará que el PSOE, encabezado y representado por su vicesecretaria, considera la imagen del futbolista poco agraciada. También los españoles, ¡por supuesto! Algunos españoles pensarán que a este partido político no le gusta la imagen de Ribery, además de una larga lista de deducciones más.

    Y tercero, “para rematar la faena”, lo mezcla con el feminismo/sexismo. Vamos, como si Valenciano “vejara” al galo principal o solamente por ser hombre, que es así precisamente como funciona la vía del sexismo en lo que a machismo se refiere. Tú por ser mujer, .

    El “despiporre” es máximo en el antepenúltimo párrafo cuando cita, -lo que a mi juicio es un comportamiento del todo cívico, decir, oye, no tendría que haber dicho esto, lamento haber ofendido con mi tweet-, como excusa una muestra de humanidad y arrepentimiento normales.

    Podemos decir u opinar sobre el físico de los demás, siempre bajo el ambiguo paraguas de sentido común. Yo no considero que decirle a una persona fea, o guapa, lo diga quien lo diga, sea un motivo de polémica como hasta ahora lo ha sido. Distintas serían otras apreciaciones más extensas y descaradamente ofensivas, pero no en cualquier caso llamarle a alguien feo. A todo esto, además, sin entrar a debatir la relatividad de lo dicho, pues convencido estoy de que habrá gente que considere a Ribery atractivo.

    En fin, caminamos hacia la más completa hipocresía y en gran parte es por culpa de la política.

    • Jose, muy brevemente:

      Por una parte, querría insistir en la, para mí, importancia determinante del contexto. No es lo mismo que yo afirme en una cena de amigos que Mariano Rajoy es un incompetente, que no que lo haga el eurodiputado Nigel Farage en plena comparecencia ante la eurocámara. Así como tampoco es menor que sea Juan Carlos I de España – y no unciudadano cualquiera – quien afee una actitud a Hugo Chávez en público y ante las cámaras.

      Por otra parte, mi comentario no variaría una coma de haber venido de Cospedal o Rosa Díez, por poner dos ejemplos totalmente al azar.

      Porque no pretendo hacer aquí leña de un árbol caído, sino denunciar la ligereza con que muchos de nuestros representantes utilizan palabras y conceptos, se los apropian y los vacían de contenido.

      Es muy probable que Valenciano esté siendo chivo expiatorio. Pero eso no la hace mejor a ella, sinó que demuestra cuántos otros se libran de justas críticas a algunas de sus actuaciones más que reprobables.

      • ¿Debo entonces deducir por tus palabras que equiparas lo dicho por Valenciano, 1. en una red social, 2. durante el transcurso de un partido de fútbol, 3. un sábado, 4. con mucha gente comentándolo a través de dicho medio,… al mismo nivel que… una comparecencia de un eurodiputado en la eurocámara? Por ejemplo, como fue el caso, ¿al mismo nivel que la crítica del británico a la gestión del rescate/no rescate por parte de Rajoy?

        ¿Crees que es “igual” de inapropiado que el Jefe del Estado espete a un presidente de un país diciéndole “¿Por qué no te callas?” durante una cumbre Iberoamericana que el tweet de la secretaria de un partido (me estoy partiendo de la risa mientras escribo esto) señalando que un jugador de fútbol le parece muy feo?

        ¡¿Estás equiparando ambos contextos?!

        Si definitivamente es así es que tienes en alta estima lo que se dice por twitter, más si cabe teniendo en cuenta lo “seria y rigurosa” que es esta red social.

        Si hubiesen sido Cospedal y Díez e igualmente lo hubieras criticado; perfecto.

        Tus dos últimos párrafos se me escapan. A menos que me los expliques de otra manera no entiendo lo de la utilización y apropiación de conceptos y su posterior vaciamiento. Además, yo no pretendía con mi comentario defender explícitamente a la socialista, sino señalar que me parece excesiva la polémica por llamar feo a Ribery. Eso es todo.

        • No, no pretendo nada de lomque dices. No digo que decir incontinencias verbales en Twitter sea lo mismo que hacerlo el Jefe de Estado en una cumbre diplomática.

          Digo que Elena Valenciano, en Twitter o en el Congreso, tiene una responsabilidad que, por ejemplo, yo no tengo. Su cuenta de Twitter no rige por las mismas reglas que la mía. Y aún así, yo intento también diferenciar lo que comunico en Twitter de lo que digo en una cena familiar.

          Sobre los dos últimos párrafos, son parte también de ese contexto que hace que las cosas puedan (¿deban?) interpretarse de forma distinta.

          Si, como es el caso, Valenciano hace bandera de unas ideas políticas, es totalmente normal que los que diga y haga se analice especialmente a la luz de dichas ideas. En el caso de Valenciano es su propia referencia al feminismo en primera instancia lo que hace que debiera ser más cuidadosa en cuestiones que pertenecen a o lindan con esta materia. Si no, corre el peligro que no solamente se le critique una acción puntual, sino que uno acabe replanteándose si todo su ideario no está hueco.

          En otro orden de las cosas, es distinto el ciudadano que evade unos impuestos del cargo público que, además de corrupto, promueve códigos éticos y la transparencia en la gestión de la cosa pública. Es distinto el ciudadano que pega a otro en un bar del policía que abusa de su poder en la comisaría.

          Aunque incomparable en gravedad (faltaría más), el ciudadano que insulta en Twitter se sitúa en el primer grupo; Elena Valenciano se situó, a mi parecer, en el segundo.

  2. Hola de nuevo, Ismael,

    Si no pretendes nada de lo que te digo, la pregunta que me corroe ahora es, ¿por qué citaste entonces los ejemplos de Nigel Farae en la eurocámara, y el del Rey en la cumbre Iberoamericana? No lo entiendo. Fuiste tú quien los introdujo para señalar el contexto. Mis preguntas trataban de corroborar tus sugerencias.

    Pero, para avanzar en el debate, dado que parece que te alejas de la defensa de tu postura con esos dos ejemplos, además de que veo difícil que puedas contestar mi primera pregunta, puedes -si quieres- correr un tupido velo y no contestarla.

    Argumentas, ahora de un modo más ‘coherente’, que Valenciano tiene una responsabilidad tanto en twitter como en el Congreso. Discrepo, al menos parcialmente. La responsabilidad -qué duda cabe- la tiene, pero twitter y el Congreso no son lo mismo. Lo dicho en el Congreso tiene una resonancia, trascendencia y una importancia, todas ellas de carácter institucional e internacional, que twitter no posee. No podemos -si queremos hacer un análisis riguroso- o por lo menos no debemos, bajo mi punto de vista, hacer extensible lo que se diga en el Congreso con lo que se diga por twitter. Si bien respeto tu postura equiparando ambos entornos, creo que es un craso error. Un ejemplo que podría esclarecer lo que digo es como si la Sra. Merkel, que celebraba los goles de Alemania el otro día en la Eurocopa -lo cual me parece normal-, pronunciase un discurso o una arenga política con tintes futbolísticos en el parlamento alemán, -lo cual sí sería preocupante o anormal-.

    En la que podría ser la segunda parte de este pequeño debate te refieres a la ideología política, y también al feminismo, de Valenciano, diciendo, en primera instancia, que es normal que se analicen sus palabras a la sombra o al amparo de dichas ideas. Por supuesto que lo es, pero, repito, lo que no me parece ya tan natural es la polémica excesiva que se ha derivado sobre las mismas. Y en segundo lugar, señalas el peligro que supondría ser criticada no solamente por una acción puntual, sino por estar defendiendo un ideario en realidad hueco.

    A ver, contéstame -ahora sí- a una segunda pregunta, para que yo me entienda y me sitúe, si Valenciano dice que Ribery le parece feo, ¿le incapacita este hecho para proteger los derechos de las mujeres en una sociedad donde algunos de sus vértices son machistas? Una tercera, si dice que el galo no le resulta atractivo, ¿debe entonces por coherencia dejar de luchar contra la violencia de género? O, visto al revés, una cuarta pregunta, cuando se interesen por sus gustos personales, y dado que defiende que la mujer pueda acceder al mundo laboral por su ‘capacidad’ y no por su ‘belleza’, ¿tendrá entonces que contestar que no tiene gustos, un… “no sabe/no contesta”?

    Finalmente, el ciudadano que evade impuestos, como muy bien señalas, además de corrupto, si defiende la ética y la transparencia pública, es un sinvergüenza cínico. El que pega en un bar, sin entrar en las circunstancias que puedan rodear esta situación, es un agresor que debe ser juzgado. El policía que abusa, un hijo de la gran puta.

    Para ti Valenciano, al decir que un futbolista es feo, pertenece a alguno de los dos o de los cuatro grupos anteriores, para mí, y mi opinión es igual de válida o inválida que la tuya, no pertenece a ninguno de ellos.

    Un saludo.

    • El ejemplo de Farae y el Rey, como he comentado, no es para compararlos con Valenciano — totalmente incomparables — sino para comparalos con esa misma actuación por parte de un ciudadano común: un insulto al Presidente Rajoy o Chávez toma un cariz muy distinto en función de si lo hace una autoridad o un ciudadano común. Y Valenciano, para mí, forma parte del conjunto de autoridades.

      Y yo también creo que Twitter y el Comgreso son distintos, pero considero que hay más distancia entre Valenciano y yo que entre Valenciano en Twitter y Valenciano en el Congreso.

      Si Valenciano quiere manifestar sus gustos personales, creo que es más lógico que lo haga en un entorno más íntimo y personal, no en un espacio público como Twitter, donde una diputada y alto cargo de un partido es, ante todo, una figura pública.

      Y como tal, creo que debe ser coherente. Si defiende unas ideas en público, debe ponerlas también en práctica, so riesgo de que creamos que las primeras no se las cree mucho.

      • El primer párrafo de tu último comentario es adorable, en serio. Es como una oda a la contradicción, una cántico al bucle infinito.

        “… El ejemplo de Farage y el Rey no es para compararlos con Valenciano -totalmente incomparables- sino con un ciudadano común, … un insulto toma un cariz muy distinto en función de si lo hace una autoridad o un ciudadano común … y para mí Valenciano forma parte del conjunto de autoridades …”

        A ver, Ismael, eso es como decir: No lo comparo con Farage y el Rey -QUE, POR CIERTO, SON FIGURAS PÚBLICAS- porque son ejemplos incomparables, sin embargo, un insulto lo dice un ciudadano común y no tiene relevancia, pero lo dice Valenciano -QUE TAMBIÉN ES UNA FIGURA PÚBLICA y se torna grave …

        Céntrate, ¿no los comparas, porque son incomparables, pero sí los comparas cuando el insulto es vertido por una autoridad?

        ¿Sí o no? ¡Aclárate, hombre!

        Me sorprende mucho tu segundo párrafo, de hecho, no tengo ni idea de por qué incluyes ahora la comparación entre tú y Valenciano y las distancias con twitter. Como no se trata de la idea que llevamos debatiendo, solo se me ocurre contestar con signos de interrogación. ¿?

        Valenciano puede comentar, además de que esto no está sujeto a la lógica, lo que quiera, y donde quiera, porque aparte de figura pública es una persona. Y en realidad su comentario, aunque esto es muy relativo, no supone o no debería entrañar tanta polémica.

        Sobre tu cuarto párrafo con las ideas y su puesta en práctica, no te contesto al respecto pues ya lo hice en mi anterior mensaje, el cual no estoy muy seguro de si leíste.

        Creo que nos hemos estancado en el debate y probablemente no saquemos nada en concreto de él, entre otras cosas, por lo contradictorio de tus argumentos, así que te doy las gracias por contestar a mis comentarios en el blog.

        • Jose:

          Si insultan el Rey, Farage o Valenciano, figuras públicas, el insulto tiene un peso muy distinto que si insulta un ciudadano común. Ahora bien, el comentario del Rey a Chávez, el insulto de Farage a Rajoy o el comentario de Valenciano sobre Ribéry entiendo que no son comparables entre ellos por las circunstancias y personas implicadas.

          Por supuesto, Valenciano está en su derecho de hacer lo que le venga en gana. Y yo en el mío de censurarla. Y tú en el tuyo de no estar de acuerdo ni dejar de estarlo.

          Pero creo que son argumentos bastante claros y, considero, están lejos de ser contradictorios.

    • Digo que se puede comparar en vertical (autoridades vs. ciudadano) pero no en horizontal (entre autoridades). Eso no es contradictorio.

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Sobre Mí

    Soy Ismael Peña-López.

    Soy profesor de los Estudios de Derecho y de Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya, e investigador en el Internet Interdisciplinary Institute y el eLearn Center de la misma. También dirijo el proyecto de Innovación Abierta de la Fundació Jaume Bofill.