15MpaRato: Wikileaks proactivo, justicia de masas o linchamiento virtual

Esta mañana a las 11:00 se ha lanzado oficialmente la campaña 15MpaRato, cuyo triple objetivo es:

  1. Recopilar informaciones sobre Rodrigo Rato.
  2. Hacer que a Rodrigo Rato le resulte insoportable vivir en España, forzando su exilio.
  3. Que Rodrigo Rato sea condenado por la evidencia de las pruebas presentadas en el caso de que dichas pruebas confirmen un comportamiento delictivo.

Se plantean, a bote pronto, tres reflexiones rápidas pero no por ello triviales.

La primera reflexión es que 15MpaRato supone un giro hacia la proactividad en la búsqueda y difusión de información confidencial. Es decir, se hace una llamada explícita a hacer acopio de información sobre (en este caso) una persona física, en lugar de lo que, por ejemplo, realizaba Wikileaks cuyo modus operandi era de carácter más reactivo: recibía una información y, después, decidía cuándo y cómo difundirla. Aquí es al contrario: se fija el objetivo y se hace todo lo posible para recabar la información.

La segunda reflexión es que, como ocurre en tantas otras iniciativas iniciadas en una red virtual, de naturaleza colaborativa y distribuida, 15MpaRato supone llevar al terreno de la lógica de redes, de la lógica hacker, la carga de la prueba de un caso de derecho penal. Esto no es nuevo en el fondo (las llamadas a la población a “colaborar” son tan antiguas como el delito mismo) pero sí lo es en gran medida en las formas: como empieza a ser costumbre en los movimientos sociales descentralizados, a pesar de ser ahora identificable el movimiento con Mini-Leaks, es fácil que pronto no haya cabeza visible y, a medida que pasen las horas y los días, no haya cabeza alguna. Varios medios reproducen ya la noticia, las afiliaciones y ramificaciones se reproducen de forma geométrica, y cuánto más se imbriquen con otras redes y movimientos, será difícil identificar el liderazgo con una o varias personas. Sin cabeza, también se perderá el control del mensaje. Esto no es ni bueno ni malo, es así, y esta es la esencia de la reflexión: hasta en materia de derechos y delitos, tenemos ya ejemplos de movimientos en red cuya forma y fondo variarán en función de la composición de la misma.

La tercera reflexión es que 15MpaRato parte de la presunción de culpabilidad y el juego al equívoco entre juicio moral y responsabilidad penal. El hartazgo con la impunidad de una gran minoría no debería ser coartada para no cuidar las formas y para transitar por la delgada línea que separa el pedir justicia con el linchamiento público. Y pedir justicia en lo penal difiere completamente también de llevar a cabo un juicio — y sentencia — político. Es posible que Rodrigo Rato deba depurar determinadas responsabilidades en su desempeño de uno o varios cargos públicos. Y es incluso posible que Rodrigo Rato haya cometido delitos por los cuales deba responder ante la justicia. Pero en 15MpaRato no queda claro (o no me queda claro a mí) si se pretende un juicio de valores o un juicio por violar la Ley. O ambas. O ninguna, y solamente se pide el oprobio y el destierro moral y físico.

Pero si se quiere justicia, las formas son fundamentales. Y la iniciativa 15MpaRato hace malabares con ellas.

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8 Comments a “15MpaRato: Wikileaks proactivo, justicia de masas o linchamiento virtual” »

  1. El objetivo de la campaña no es que Rato “no pueda vivir en España”, por mucho que, dadas las ramificaciones que toma y la creatividad de sus ramificadores, en ocasiones así se verbalice. Podríamos identificar dos objetivos:

    – Acabar con la impunidad financiera en general
    – Crear, en el imaginario popular, la conciencia de que los mercados no son dios económicos, entes metafísicos e incontrolables sino que son, en última instancia, personas, y como tales culpables, e incluso judiciables, de sus actos.

    Tampoco es la primera campaña en esta linea. Recordemos la (en mi opinión genial) campaña “#jordiarasa”, “el mosso que pegaba a minusválidos”. Y no hablemos del protagonismo de Felip Puig #puigdimissió en la red en casi cada manifestación que se produce en Barcelona.

    Si es más pedagógico (en términos de propaganda/viralidad/comprensión, recordemos que no estamos en el ámbito de una escuela) utilizar nombres y apellidos, hablar de la estructura de los mercados en general, o atacar ambos niveles a la vez, es un debate abierto.

    Pero en cuanto al linchamiento público antes de ser juzgado, ¿acaso no identificamos cuando un acto es completamente inmoral? ¿Es que para culpar a Puig debo esperar a que el juez lo señale como culpable? No podríamos acusar a Aznar por la guerra de Irak (acaso no fue legal)? Deberíamos callar ante el Borbón? No se hacen las leyes a su medida para que sus actuaciones entre dentro del marco legal?

    Creo que la falacia está en considerar a Rato un ciudadano más, cuando en realidad Rato forma parte del establishment que ostenta el poder (con los fines y métodos que ya conocemos) y que la mayoría impugnamos.

    Salut!

    • Alberto, lo dice claro en el segundo punto del plan quinquenal (sic):

      Año dos (2014): Rodrigo ya es la comidilla de todos. Se ha acabado la impunidad. A Rodrigo ya le es insoportable vivir en España. Rodrigo en el exilio.

      Si no es el objetivo, no debería “verbalizarse”.

      Estoy de acuerdo con los otros dos objetivos que citas aquí y que, dicho sea de paso, tampoco aparecen como tales en la campaña. Vamos a por los banqueros es bastante distinto de mi concepto de acabar con la impunidad o castigar a las personas individuales culpables de un desaguisado económico.

      Sobre campañas anteriores referidas a Jordi Arasa o Felip Puig yo las veo distintas. La de Arasa de denuncia de unos actos concretos y documentados; la de Puig una acción política con un fin determinado: pedir su dimisión (lo de después es ya vicio ;) y entra dentro del estira y afloja político).

      Lo de Rato es sistemático y organizado. Creo que esta es la diferencia crucial y estructural entre todos los ejemplos que tú pones y el caso de 15MpaRato.

      Por cierto, Rato, ante la Ley, es un ciudadano más. Si rompemos eso, rompemos la Ley, la misma que nos defiende a ti y a mí de, por ejemplo, una detención no justificada o simplemente ilegal.

      Y la Ley yo estoy por arreglarla, no por tirarla a la basura. Pero eso ya es una opción personal.

  2. Y añado: no es inocente obviar esta diferencia entre quien ostenta el poder y quien se ve sometido a él, y considerar así cierta igualdad de condiciones? El establishment no duda en utilizar el ataque mediático o de culpar antes de que el juez (o porque se sabe que el juez no lo hará). Yo mismo he sido víctima de ello. En esas condiciones, intentar jugar “limpio” es, por desgracia, un suicidio. Es, creo, llevarnos a la vía falaz del “no debes ocupar la plaza”, “no debes cortar una carretera” en la que tanto se escudan algunos.

    • Como ya he comentado, yo creo que si no hay igualdad de condiciones, hay que reparar las instituciones para que esa igualdad se dé, no acabar de romperlas. Abogo por más transparencia y más rendición de cuentas y no por repartirnos el poder de la represalia.

      Yo defiendo ocupar la plaza, que es un lugar público.
      Yo condeno “ocupar Rodrigo Rato”, que es una persona privada.

      • Debemos diferenciar entre objetivos estratégicos, discutidos en la comisión que arranca la campaña y que son los que he puesto arriba, con los objetivos tácticos, que son los que se plasman en la web y los que llaman a la gente a un tipo de acciones y campañas.

        Yo también estoy por arreglar la ley, no por tirarla. El “pero” es que creo que eso no es suficiente. ¿Por qué? Llegamos a un punto clave cuando hablamos si Rato es un ciudadano más o no. Rato, ante la ley, es igual que yo. Y ante la ley todos somos iguales (menos “Su Majestad”). Pero la igualdad no reside solo en la ley. No podemos obviar las relaciones de poder y donde está situado cada uno en este sentido. Rodrigo Rato no es como nosotros puesto que, mirado en la escala “weberiana”, ostenta un poder económico y político que no tenenemos la mayoría. Nuestras leyes (y en mayor o menor medida las leyes de todos los estados) están condicionadas por estos poderes. Ni siquiera pueden tocar su nucleo duro, y por eso hacen falta revoluciones populares (en el sentido amplio y en minúsculas) si lo que se quiere es modificar esas relaciones de poder. Por ello, limitar tu juego al marco estríctamente legal es ponerse un corsé con el no se puede ir muy lejos. Recordemos el Art. 14 de la Constitución: “todos los ciudadanos son iguales… [solo! – no puede garantizar más] ante la ley”

        Y por eso Rato no irá nunca a la cárcel, ni saldrá del país más que por trabajo o por placer. La campaña, en el mejor de los casos, conseguirá crear un símbolo (Rato) sobre el que aglutinar una acción que de otra manera corría el peligro de dar palos de ciego frente al nebuloso sistema financiero. Con #15MpaRato se identifica a una persona que, de haber estado Bankia en otro país sería, como mínimo, investigada.

      • Estoy de acuerdo en que se investigue al Señor Rodrigo Rato, así como a quienes pudieran ser reprobados políticamente o en un tribunal por haberlo puesto en los cargos que ocupó.

        También estoy de acuerdo con el hecho de que hay personas que tienen un poder e influencia que hace que sea más difícil que tengan un trato igualitario respecto a otras con menos poder o influencia.

        No obstante, el problema de las tácticas es que pueden acabar haciéndonos perder la estrategia, y se puede generar confusión en qué es un medio y qué era un fin.

        Y para muestra un botón:

        Por eso me ha dado tanta alegría la iniciativa del 15-M para destruir la imagen pública de Rodrigo Rato, Antonio Orejudo en 15M para Rato. Sí, después habla de llevar a Rato ante la Justicia, pero el tono general no es este último.

        Yo también querría que Rodrigo Rato y otros muchos no solamente devolviesen dinero de las arcas públicas sino que diesen cuenta — política y judicial — de muchas de sus acciones.

        Pero no sé si esta es la forma. O no del todo, porque hay una parte, la parte del fondo, de 15MpaRato que sí comparto sin fisuras.

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Sobre Mí

    Soy Ismael Peña-López.

    Soy profesor de los Estudios de Derecho y de Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya, e investigador en el Internet Interdisciplinary Institute y el eLearn Center de la misma. También dirijo el proyecto de Innovación Abierta de la Fundació Jaume Bofill.