Clase media, desigualdades, recortes e impuestos para los ricos

Esta es una entrada en dos partes que analiza, a partir de los datos del IRPF2008 (los más recientes para el nivel de detalle requerido), cuestiones como la progresividad del impuesto de la renta, las desigualdades entre tramos, la (in)existencia de una clase media en España y la posibilidad de subir los impuestos a ricos y pobres. En esta primera parte, Clase media, desigualdades, recortes e impuestos para los ricos, el análisis se centra en la desigual redistribución de la renta y en la menguante clase media. En la segunda parte, ¿Pueden pagar más los ricos? ¿Pueden pagar más los pobres?, se analiza el impacto que cambios en los tipos de los tramos podrían tener en la economía y en los contribuyentes.
Vaya por delante mi agradecimiento a Álex Guerrero de La Moqueta Verde, donde después de mucho buscar, encontré la forma de acceder a los datos que buscaba. También a Alberto Lumbreras, de Maldekstra Kolono, que me ayudó a llegar hasta el primero.

La crisis arrecia, cambian los gobiernos, las alfombras se levantan y las tijeras se afilan a más no poder. Las dos frases más recurridas en los últimos meses son que (1) hay que reducir el déficit y (2) no hay otra forma que hacerlo que recortar en gastos. Sobre lo primero me pronuncié en Fijar el subir los impuestos (y no el déficit) por Constitución: en resumen, que el déficit puede ser bueno e incluso deseable en algunas circunstancias. Sin embargo, el punto más importante para mí — y así lo apunté en esa referencia — es esa indiscutible asunción que no es posible hacerlo sino recortando el gasto.

Esta última afirmación denota una falta de respeto total para las matemáticas: una resta (y un presupuesto es una resta entre ingresos y gastos) tiene siempre dos partes, el minuendo y el sustraendo. Y ambos se pueden alterar para mantener constante el resultado. Que uno no quiera alterar el minuendo (los impuestos) porque políticamente no se puede es otra cuestión. Una cuestión que abordaré aquí, con resultados que incluso me han sorprendido a mí mismo.

(Podríamos aquí hablar de la coda que suele acompañar el “no hay otra forma que recortar los gastos” y que no es otra que “para preservar el Estado del Bienestar”. Teniendo en cuenta que los gastos administrativos/burocráticos son relativamente pequeños respecto a otras partidas — profesionales de la educación, la sanidad, la justicia, la defensa — y que los recortes están afectando, sobre todo, a los gastos sociales, la afirmación “no hay otra forma que recortar los gastos para preservar el Estado del Bienestar” me resulta sumamente ofensiva, por cínica y por el trato que se da a la inteligencia del ciudadano.)

La pregunta es, pues, ¿pueden subirse los impuestos? Y, en caso de subirse, y como se pide desde diferentes ámbitos de la sociedad ¿pueden subirse los impuestos a los ricos?


Distribución de la renta en España

Veamos qué dicen los datos del Ministerio de Economía y Hacienda. Tomaremos los últimos datos disponibles, del ejercicio de 2008, y escogeremos como referencia la Base Imponible General, es decir, aquella que recoge la mayoría de las rentas que puede percibir una persona: rendimientos del trabajo, rendimientos del capital inmobiliario, rendimientos del capital mobiliario, rendimientos de actividades económicas, imputaciones de renta y ganancias y pérdidas patrimoniales. Esta medida es muy grosera para cuantificar los ingresos de una persona, y su precisión disminuye a medida que las personas tienen mayor proporción de rentas no provenientes del trabajo (compensaciones en especie, ingeniería financiera, evasión fiscal, etc.). También quedan fuera personas sin la obligatoriedad de declarar, normalmente porque sus rentas son demasiado bajas. Sin embargo, el análisis, aún (insisto) con sus debilidades, es suficientemente válido para la reflexión que queremos hacer aquí.

La siguiente gráfica muestra la distribución de las declaraciones por tramos de base imponible general en el IRPF de 2008 en España. La línea sombreada azul muestra la proporción de declaraciones (de un total de 14.277.365) que corresponden a cada tramo de la base imponible. Vemos, por ejemplo, que un 5,86% de las declaraciones (836.333) se situaron en el segmento de los 12.000 a los 15.000 € de rendimientos brutos anuales, segmento cuyo valor medio fue de 12.119 €. Ese fue el segmento donde hubo mayor proporción de declaraciones.

Hay algunos números que vale la pena resaltar.

El primero es el valor de la renta media española, es decir: el total de rentas declaradas dividido por el total de declarantes. Esa renta media se situó en 2008 en 26.379 € (aproximadamente). Sin embargo, este dato es engañoso y suele ejemplificarse con el conocido “si yo tengo dos manzanas, y tú no tienes ninguna manzana, de media tenemos una manzana cada uno”. En realidad, en España vemos que hay muchísima gente que está por debajo de la renta media y muy poca que está por encima. En concreto, el 80% de la población está por debajo de la renta media.

Mucho más realista que el dato anterior es la renta mediana, es decir, cuánto cobra la persona que tiene a la mitad de la población cobrando más que ella y la otra mitad menos. Esta renta mediana se situó en España en 2008 en 14.921 €, es decir, la mitad de los españoles declararon cobrar menos de 14.921 € brutos al año. Brutos. Antes de impuestos y antes de pagar la hipoteca. La mitad de la población. Al margen de los juicios de valor sobre de si la gente merece o no cobrar dichas cantidades, desde un punto estrictamente contable se me antoja un número que debe hacer difícil ir al supermercado a menudo o pagar el alquiler o hipoteca de un piso más bien modesto (nota: no son hogares, son personas; si uno suma pareja sin trabajar y dos hijos, o bien es cierto que hay mucho fraude fiscal o hay millones de personas haciendo encaje de bolillos a fin de mes).

La clase media

Ante este panorama — la mitad de españoles cobrando menos de 15.000 € y hasta cuatro de cada cinco cobrando como mucho 26.000 € — se pregunta uno a qué se refieren los políticos y los medios cuando hablan de la clase media.

Si uno lo toma en sentido aritmético, “la clase que está en medio”, lo lógico sería pensar que es esa franja que va desde la renta mediana a la renta media, es decir, de los 15.000 a los 26.000 €. Sin embargo, uno tiende a pensar en clase media como una clase acomodada, con desahogo económico y, en cierta medida, con un determinado estatus social o profesional. Puede que una pareja sin hijos, con vivienda heredada/cedida y en la cota superior de esa franja (26.000) pueda concebirse como clase media (yo pensaría más en clase cuarto…), pero dos rentas de 15.000 con dos hijos e hipoteca no son, a efectos sociales, clase media. Siendo generosos, clase obrera acomodada.

Si nos guiamos por la definición anterior (desahogo, estatus, etc.) y se le intenta poner un número de forma totalmente discrecional, podríamos fijarlo en 80 o 100.000 € por hogar, donde habría una pareja que aportaría aproximadamente la mitad cada uno (sé que es arbitrario, pero…). El problema es que la persona que cobra 40.000 € al año se sitúa en el 10% de la población con más renta (los que cobran 50.000 están en el 8%). Ante estos datos, afirmar que la clase media es aquella compuesta por las personas que forman parte del 8 al 10% con mayores ingresos de la población es, a mi entender, un juego de palabras que roza la aberración semántica.

Dicho esto, y retomando la cuestión inicial, habría que aclarar a qué refieren los políticos y los medios cuando hablan de la clase media. Si se refieren a las personas que cobran 20.000 € (recordemos: brutos) anuales suena casi a chiste. Si se refieren al 8% con mayor renta de la población, suena casi a insulto. Sería deseable, pues, dejar de hacer referencia a esa tierra de nadie que es la clase media española: la clase media española es como las meigas gallegas, que seguro que existen, pero nadie sabe dónde están.

Desigualdades e impuestos para los ricos

Lo que acabamos de explicar se puede ver gráficamente en la siguiente gráfica, representando la Curva de Lorenz de la renta española para 2008. En una Curva de Lorenz se representan, en las ordenadas, el porcentaje de población acumulada, y en las abscisas, la renta que esa población acumulada tiene en total. En una sociedad 100% equitativa, la Curva de Lorenz es una recta de 45º (dibujada en la gráfica). Cuánto más se separa la curva (en puntos en la gráfica) de esa recta hipotética, más desigual es la distribución de la renta.

Curva de Lorenz según Tramos de Base Imponible General declarada en el IRPF, España, 2008

A pesar de lo que pueda parecer por la curva, la inequidad es relativamente baja en España. Según los datos sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, España suele situarse entre los 20-30 países más igualitarios del mundo. Pero eso nomsignifica que, en términos absolutos, no estemos ante claros desequilibrios en la renta.

Así, vale la pena apuntar que el 5% de población obtiene el 20% de las rentas, y si llegamos hasta 10% de población este grupo obtiene una tercera parte del total de las rentas. Valdría la pena añadir que renta no equivale a patrimonio ni, como hemos apuntado antes, a otras formas de bienestar económico no computables o no computadas como rentas.

Algunas comparaciones interesantes:

  • Subir 5 puntos el IRPF del 5% más rico equivaldría (aproximadamente) a subir un 1% el IRPF del 95% de población restante.
  • O, dicho de otro modo, podríamos bajar los impuestos un 1% al 95% de la población subiendo un 5% los impuestos del 5% con mayores rentas.
  • Ampliando un poco el segmento de mayor renta, podríamos bajar los impuestos un 1% al 90% de la población subiendo solamente un 2% los impuestos del 10% con mayores rentas. Recordemos que estos últimos ganan de media algo menos de 40.000 €.
  • Subir un 1% el IRPF del 10% con mayores rentas daría, aproximadamente (muy aproximadamente porque depende de desgravaciones, etc.) unos 1.000.000.000 €, cercano a los 1.200 millones de euros que suponen el recorte de las pensiones. Todo a partir de 400 € de cada una de esa 10% de la población con mayores rentas.
  • Un fuerte incremento del 5% del IRPF al 5% más rico — rentas mayores de 50.000 € — pagaría la mitad de los recortes en sanidad.

Algunas reflexiones sobre política

La primera pregunta que cabría hacerse es si, realmente, la única opción es hacer recortes. En mi opinión, hay mucho (pero mucho) terreno para las subidas de impuestos sin tocar ni las clases bajas ni esa invisible clase media.

La segunda cuestión es a quién representan los políticos. Si un 95% de la población cobra menos de 50.000 € y un 90% cobra menos de 40.000 €, a quién representan los partidos que, en su mayor parte, o bien se sitúan en la izquierda o, en el caso de los dos mayoritarios, se pelean constantemente por el centro.

Habida cuenta que prácticamente ningún partido defiende las subidas de impuestos — sino todo lo contrario, visto el histórico del último año — es de suponer que el centro, al menos en términos económicos, se sitúa por encima de la barrera de los 50.000 € y representa a menos del 5% de la población. No está nada mal como revisión del concepto de votante mediano.

En base a lo anterior, viendo que los partidos no representan ni gobiernan ni tan solo para el 80% de la población que tiene rentas por debajo de la media, habría que preguntarse quién dicta sus políticas económicas. ¿Es el 20% con rentas superiores a la media? ¿Es el 5% con rentas muy altas? ¿El 1% con rentas por encima de los 100.000 €? ¿De verdad los partidos son incapaces de proponer políticas que beneficien al 95% del electorado a costa del 5% restante?

La tercera cuestión, y que se me escapa totalmente, es cómo se forma la intención de voto en este país, así como cómo se forma la opinión de corte económico. Cuando el 61% de la población afirma que preferiría recortes a impuestos, frente a un 23% de opinión contraria, cabe preguntarse a qué se refieren exactamente o en qué tramo de renta creen ellos que se sitúan.

Pasar de una sanidad pública a una de mutua, y de una educación pública a una de concertada puede suponer una media de 2.000 € por cabeza y año (sanidad para un progenitor y un hijo, más educación para el segundo). ¿Cuántos del 50% de la población que cobra 15.000 € anuales brutos puede permitirse ese gasto? ¿De verdad prefieren los recortes y acabar pagando los servicios privados? ¿O son mejores los incrementos progresivos de impuestos (p.ej. para el 10% con más ingresos)?

Cuando describí el Perfil político en España tras el 22M recibí críticas por todos los flancos, especialmente desde la izquierda.

Ahora bien, después de lo expuesto, queda constatado que tanto partidos de (supuesta) izquierda como incluso los de centro-derecha hacen políticas para el 5% con mayores rentas, es decir, para (como mucho) el 5% de sus potenciales votantes. Y queda constatado también que la inmensa mayoría de votantes escoge partidos que van a implantar políticas que son objetivamente adversas a sus propios intereses.

Me reafirmo, pues, en mi opinión que los partidos de izquierda van perdidos y muchos de los votantes (estos de izquierda y derecha) también. O eso, o a mí se me escapa alguna cuestión de suma importancia y que no he sabido ver. Agradeceré humildemente aclaraciones al respecto.

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23 comentarios a “Clase media, desigualdades, recortes e impuestos para los ricos” »

  1. Ismael, gràcies per l’anàlisi i la reflexió. Et voldria preguntar per aquesta part:

    “la mitad de los españoles declararon cobrar menos de 14.921 € brutos al año. Brutos. Antes de impuestos y antes de pagar la hipoteca. La mitad de la población. [...] desde un punto estrictamente contable se me antoja un número que debe hacer difícil ir al supermercado a menudo o pagar el alquiler o hipoteca de un piso más bien modesto (nota: no son hogares, son personas; si uno suma pareja sin trabajar y dos hijos, o bien es cierto que hay mucho fraude fiscal o hay millones de personas haciendo encaje de bolillos a fin de mes)”.

    Entre les hipòtesis que apuntes per explicar aquestes xifres realment baixes, quina et sembla més probable o de més pes? És que tinc la sensació que si no entenem bé això, tot el que ve al darrera pot estar molt desenfocat. I alhora em resulta difícil associar aquestes dades amb el que percebo com a “ritme de vida mig”.

    Creus que seria possible separar les dades per grups socials (dit barroerament: gent gran, famílies amb més o menys fills, joves, etc.)? Per exemple, si hi ha molta gent gran que percep unes rendes més aviat baixes, però, suposem, suficients per dur una vida digna (assumint que no tenen càrregues familiars ni despeses d’habitatge), potser ens distorsionen la visió del ciutadà mig, que associem a la família amb fills.

  2. Les dades més detallades segur que les té el MEH, però jo no he sabut trobar el creuament entre renda i dades personals. L’INE té alguna cosa, però força antic l’última vegada que vaig mirar.

    Però, com dic al principi, les dades són limitades, tenen moltes carències, però, agrans trets, unes carències compensen les altres.

    Falten, per exemple (i per si et semblaven poc baixes les rendes) totes les persones que no tenen obligació de declarar, moltes d’elles perquè tenen rendes ínfimes i/o exemptes de declaració (exemple típic: l’àvia i la pensió de viudetat de 400€).

    Aquest últim cas, però, contrasta amb un jove amb rendes més altes (el mileurista) però que ha de pagar la hipoteca que l’àvia ja va pagar de jove.

    La casuística és molta i al menys jo la desconec. Tanmateix, hi ha dades que sí tenim: 12.000.000 declaracions per sota dels 25.000 € i 7.000.000 per sota de 15.000. Per molt de biaix que tingn les dades, per molt diferent que sigui la casuística, hi ha prou milions de persones que, amb tota probabilitat, ho tenen complicadíssim si es privatitza (paulatinament) l’educació o la sanitat (formalment o de facto: tinc l’escola o el CAP tan lluny que…) per a poder seguir pagant-ho tot.

    Motius? Segur que hi ha de tot: baixíssima formació de les persones (admetem-ho), empreses (i empresaris) poc competitives, usura en els marges i mala distribució dels salaris (de veritat alguns directius aporten tant de valor afegit a les seves empreses?), etc.

    En qualsevol cas, la qüestió és que, per justícia social o bé per pur egoisme, la immensa majoria en sortiria beneficiada d’un sistema més progressiu de recaptació. I tanmateix…

  3. Soy regidora de ICV y estando de acuerdo contigo sobre el tipo de izquierda que nos gobierna Y llevo tiempo preocupada sobre el por qué la inmensa mayoría de votantes escoge partidos que van a implantar políticas que son adversas a sus propios intereses como muy bien comentas.
    Me había conformado después de muchos pensamientos y debates con que somos una sociedad entretenidamente egoista y nos está perfecto que nos digan que hacer y que no tengamos que pensar demasiado (la desilusión política que tengo es grande) y en este estado llegó a mis manos el volumen “La sociedad de la ignorancia y otros ensayos” de A. Brey, D. Innerarity y G. Mayos. Te dejo con una frase del prólogo “No se ha producido, pues, una socialización efectiva del conocimiento y ello impide que caminemos hacia la sociedad del pensamiento, tal como deberíamos hacer” (Eudald Carbonell).
    Estoy estudiando la obra en profundidad … pero añado una frase: El hombre siempre tropieza con la misma piedra.
    A tus dudas aún no tengo una respuesta concreta a ese porqué pero trabajo para encontrarlo y para intentar combatirlo.

  4. Marc,

    Crec – espero – que això no afecta massa l’anàlisi. Potser apujaria lmolt leugerament la mitjana (que no la mediana ;), però, en general…

  5. Hola Ismael,

    gracias por el post, muy bueno, te paso a comentar varios puntos desde mi humilde conocimiento:
    1- Aproximadamente el 16% del PIB español es economía sumergida, como bien indicas esto produce un cambio considerable sobre las rentas, muchas rentas bajas del 2008 no lo eran tanto.
    2- En las culturas latinas siempre se gusta de aparentar más de lo que se es/tiene, por lo que nadie dirá que es clase baja aunque realmente este jodido, y lo que es peor, actuarán como si fueran clase alta. Amigos de clase media-baja, o clase baja, se creen herederos del reino español
    3- La gente está votando para parecerse a US, creyendo que tendrán lo bueno, cuando lo que tendrán será: (1) Hacer barbacoas (cobradas) los domingos para pagar el colegio de sus hijos; (2) Trabajar fines de semana para conseguir un seguro decente; (3) Vivir por encima de sus posibilidades endeudándose el resto de su vida. Parece que es lo que quieren
    4- Ya no creo en izquierdas y derechas, principalmente porque ya no hay izquierda, y la derecha no se diferencia apenas del liberalismo
    5- Y la idea más profunda de todas, la gente es “gilipollas”, esta idea la he alcanzado tras mucho reflexionar, y no es broma, pero la gente es muy manejable/sumisa y por ello tienen un cerebro atrofiado de no pensar, por lo que se han vuelto lo dicho anteriormente.

    Un saludo!

  6. Hola Dani,

    De acuerdo con tus puntualizaciones.

    En mi opinión, la economía sumergida se distribuye o bien uniformemente a lo largo de toda la curva de rentas, o incluso es más frecuente en las rentas altas, así que mi comentario acaba o bien siendo parecido o, incluso generoso para con las rentas más altas. No obstante, llevas toda la razón que distorsiona cualquier análisis y que, de hacerse en serio (no como el que hago yo aquí) habría que tener eso en cuenta.

    Sobre si la gente es “gilipollas”, creo que parte de la culpa la tienen los medios de comunicación que no hacen su función de vigilantes. Seguro que hay personas que son demasiado perezosas incluso para informarse de lo que les afecta (y lo comento más arriba), pero no puede haber tantos, así que creo que hay más razones que únicamente la estupidez humana (que la hay, y siempre nos sorprende ;)

  7. Hola,
    No estoy de acuerdo con tu comentario sobre la economia sumergida, yo creo que se distribuye en los dos extremos, no en uno solo o de ellos o en todos los tramos por igual. En un experimento sociológico realizado por mi mismo en diferentes gasolineras del país, he detectado una clara tendencia a pagar en metálico al grupo de trabajadores autónomos como albañiles, electricistas y demás trabajadores liberales y al grupo de conductores repeinados de automóviles de lujo tipo Bentley, Aston Martin, etc. También me he filado que los primeros usan billetes arrugados mientras que los de los segundos suelen presentarse pulcros e inmaculados. No sé si este último dato aporta nada relevante. Ambos piden factura. Mientras tanto, la verdadera clase media, la que paga sus impuestos religiosamente abona su combustible a través de pago con tarjeta con una candidez que conmueve y a sus espaldas algún blogger estira los datos como en un tirachinas para devolver el argumento de una nueva vuelta de tuerca de IRPF utilizando a los pagadores de combustible en metálico como víctimas y culpables del asunto, pero el IRPF se lo suben siempre a los mismos. Ahora puedes añadir 23% del PIB a la ecuación o mejor dicho, 240.000.000.000€. Dicho esto voy a pagar la tasa de basuras del garaje. Con tarjeta.

    Un abrazo

  8. Hola Javi,

    No me queda claro del todo cuál es tu desacuerdo sobre mi comentario sobre la economía sumergida. Entre otras cosas porque lo primero que admito es que es un comentario poco elaborado, sin datos.

    En cualquier caso, y yendo a tu opinión que se acumula en los extremos, creo que estaremos de acuerdo que el impacto fiscal de la economía sumergida no es el mismo en el extremo de las rentas más bajas (p.ej. tareas del hogar, pagadas en metálico sin contrato ni recibo) que en las rentas más altas (p.ej. médicos o abogados que “cobran en B”): no es lo mismo, a efectos cuantitativos, dejar de pagar el IVA o el IRPF de unos servicios a 10€ la hora que otros servicios un orden de magnitud superior.

    Saludos,

    i.

  9. Simplemente quería remarcar que en la realidad, la gráfica de salarios que presentas se desplaza toda hacia la derecha excepto la parte de los asalariados por cuenta ajena que permanece inmóvil. Es por ello que creo que ni la clase media es la que planteas ni la solución sea subir el IRPF a determinadas rentas ya que los profesionales liberales siempre podrán maquillar sus ingresos para adaptarse al sistema mientras que los asalariados tendrán que pagar. Hemos pasado de un sistema tributario justo y solidario donde pagaba más quien más tenía a uno pragmático, que pague el que podamos trinchar.

    Por descontado, los que más tienen defraudan más en términos absolutos, en términos relativos la cosa se iguala bastante ya que todos defraudan todo lo que pueden :-)

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  15. En primer lugar, agradecerte tu artículo. Muy interesante.

    En segundo lugar, y sin acritud, es sólo una reflexión: ¿por qué a la hora de buscar el cuadre de las cuentas públicas no se empieza por la reducción del gasto inútil de las Adminsitraciones Públicas?

    ¿Por qué se empieza por poner el ojo sobre el gasto público y/o el aumento de los impuestos en lugar de reducir duplicidades o buscar economías de escala mancomunando servicios o unificando compras o contrataciones?

    Yo, hasta el día que el Gobierno no me ponga por delante una auditoría de procesos de la Adminsitración Pública y un estudio que me garantice que no existe gasto supérfluo o ineficiente, siempre me sentiré lejos de los gobernantes (sean del color que sean).

    Y finalmente, un apunte: la Constitución española garantiza la NO confiscatoriedad de los Impuestos y creo recordar que durante los años 80 se planteó recurso de amparo en el TC porque el Gobierno del PSOE elevó el tramo máximo del IRPF al 56%. El TC dió cobertura constitucional a dicha reforma del IRPF pero entiendo que la Constitución impide ir más allá de ese 56%. Actualmente, en Catalunya (sirva como ejemplo, dado que cada Comunidad tiene potestad legislativa para su tramo)el tramo más alto de base liquidable tributa al 23,5 (escala general) + 7 (gravámen complementario para paliar el déficit público)+ 25,5 (escala Catalunya). Si sumamos todas las escalas obtenemos un bonito 56% que como decía, viene a ser el tope comunmente aceptado como el límite de la confiscatoriedad recaudativa, por lo que a menos que se modifique la Constitución o el TC cambie de criterio, es dificil apretar más a las clases más ricas. SICAVS, ETVES, NVs, Trusts y otros inventos, a parte.

    • Hola Joan,

      Nada en contra de atacar también otros frentes, como la eficiencia administrativa. La pregunta sobre la que quería reflexionar aquí era sobre si se podían pueden subir los impuestos a los ricos.

      Lo que nos lleva a la segunda cuestión, que es la de la confiscatoriedad de los impuestos. La Constitución recoge muchos otros derechos, como la educación, la salud o la vivienda. Habría que ver, en conjunto, cuánto se protegen o dejan de atender unos y otros derechos según cada estructura impositiva.

      Personalmente, entre “confiscar” un mayor tanto por ciento a grandes rentas a cambio de una mejor protección de algunos otros derechos, no tengo ninguna duda.

      Por supuesto, esto último no es una cuestión técnica sino una opción personal :)

      i.

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Sobre Mí

    Soy Ismael Peña-López.

    Soy profesor de los Estudios de Derecho y de Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya, e investigador en el Internet Interdisciplinary Institute y el eLearn Center de la misma. Durante 2014 también soy el Director del proyecto de Innovación Abierta de la Fundació Jaume Bofill.