Irene Rigau y la contrarreforma del Escuela 2.0

Irene Rigau, la Consellera d’Ensenyament del nuevo gobierno catalán de Artur Mas, anunciaba esta semana que el proyecto eduCAT 1×1 — la implementación en Catalunya del proyecto Escuela 2.0 — va a ser cancelado. Habrá una serie de moratorias, paliativos y compensaciones pero, a grandes rasgos, el proyecto se cierra. ¿Los motivos? Ni hay presupuesto ni el proyecto arroja los dividendos educativos que de él se esperaban ni se cree que los vaya a arrojar en un futuro probable.


Entrevista de Irene Rigau en Els Matins de TV3 (en catalán)

He dado mi opinión sobre este proyecto en Contenidos digitales: fomento del producto, del productor o de la producción y, sobre todo, en el Monográfico sobre la brecha digital en la educación que tuve la suerte de editar y en el que contribuí con un artículo al respecto.

A grandes rasgos:

  • Los proyectos Escuela 2.0 y eduCAT 1×1 eran proyectos tecnológicos, no educativos. Más allá de repartir ordenadores, había poco más. Es cierto que el caso catalán es abismalmente mejor que el proyecto inicial del ministerio, y se intentó corregir la carencia de objetivos pedagógicos, pero
  • el presupuesto se lo llevó en su mayor parte la infraestructura, en menor medida unos contenidos digitales que, en mi opinión, no aportaban innovación educativa alguna, y calderilla para formación de formadores. Las familias quedaron fuera de la ecuación.
  • Hay ya bastante literatura científica que este tipo de proyectos de poner el ordenador en la escuela no solamente no funcionan sino que, en muchos casos, son perjudiciales, corroborando la llamada hipótesis de la brecha de conocimiento o knowledge gap: el ordenador multiplica sin distinguir, multiplica lo bueno y multiplica lo malo. Hay excepciones, como el uruguayo Plan Ceibal, pero ni este es perfecto (como se constata en sus honestos informes de seguimiento), ni el eduCAT 1×1 tiene un remoto parecido con él en su diseño.

En definitiva, por una parte, los proyectos deben ser educativos, no tecnológicos, con objetivos pedagógicos, docentes y de aprendizaje. Por otra parte, se demuestra que lo que es un vector de cambio es la innovación metodológica, y ahí la madre del cordero está en la formación de los docentes para que transformen el sistema con ayuda de las TIC, más que en la digitalización de los sistemas caducos.

Juan Antonio Donaire se lamenta en Fail Rigau de la decisión de la consellera. Coincido con él en las dudas sobre los motivos reales de la consellera para parar el proyecto, pero no coincido en los motivos para seguir con él. Vayamos primero a esto segundo.

La aportación marginal y el coste de oportunidad del eduCAT 1×1

Hay dos conceptos en el análisis de políticas públicas que son como el martillo al carpintero.

El beneficio marginal (o el coste marginal) de un proyecto es el beneficio que este aporta y que no se hubiese dado de ninguna forma sin este, es decir, que solamente es atribuible a este. Uno de los beneficios que se atribuyen al eduCAT 1×1 es que los profesores se han actualizado. Sin embargo, y con los presupuestos en la mano, la actualización de muchos profesores ha corrido por su cuenta y, en cualquier caso, no hacía falta poner ordenadores en el aula para ello: que haya o no portátiles en el aula no tiene impacto marginal directo alguno en la formación de los profesores.

Otro impacto atribuido al proyecto es la cobertura universal de Internet a los estudiantes. Sin embargo, los últimos datos del INE nos dicen que el 94,6% de niños de 10 a 15 años utilizaron el ordenador en los últimos 3 meses y el 87,3% utilizaron Internet. Si bien tres meses es un lapso de tiempo exagerado para calificar a alguien de usuario de Internet, la pregunta es cuál es el impacto marginal de poner un portátil en manos de todos los estudiantes. Es decir, ¿cuántos de ellos tienen ordenador ahora que antes no lo tenían?

El segundo concepto a tener en cuenta es el coste de oportunidad, entendido como lo que dejamos de ganar si en lugar de escoger la opción que hemos escogido hubiésemos optado por una alternativa.

Hay que preguntarse, pues, si para formar o actualizar a los profesores o para cerrar la brecha digital de ese 13% de niños sin Intenret, hacía falta un programa como el eduCAT 1×1, o era mejor optar por dos proyectos complementarios: uno de formación y uno para hacer llegar ordenadores e Internet a los excluidos digitales.

Cabría preguntarse también si no era más eficiente y más eficaz destinar más recursos a los repositorios Atria o Alexandria — previa evaluación de su nivel de uso e impacto, por supuesto, ya que la literatura académica sobre la (no) reutilización de recursos educativos abiertos y la (sub) utilización de repositorios institucionales es también abundante.

Es cierto que parar un proyecto a medias es doloroso y queda siempre la sensación que se ha tirado el dinero. Pero ya lo dijo San Agustín: humano es errar, pero perseverar en el error es ya diabólico.

Libros para enseñar, tecnología para aprender

Dicho esto, coincido con Juan Antonio Donaire que la opción no puede ser ir hacia atrás. Pero no quedarnos como estábamos. ¿Cuál es la opción pues?

Se echa en falta en el discurso de Rigau una propuesta de ¿y ahora qué? En algún momento de su entrevista habla de papel, bolígrafo y libros. Es probable que estos tres instrumentos, aunque posiblemente válidos en algunos contextos, escondan una falta de planificación para el futuro. O el presente.

Es seguramente factible encontrar un punto medio entre los recortes en los gastos — una razón poderosísima para parar el eduCAT 1×1 — y una propuesta de futuro que no renuncie a la tecnología educativa.

En mi opinión, lo que teníamos antes del eduCAT 1×1 eran libros para enseñar y el eduCAT 1×1 nos trajo ordenadores para ser enseñado: deberíamos evolucionar hacia una tecnología para aprender.

Para ello, el foco debe ponerse en el docente, para que gradualmente deje de serlo y enseñe a sus discentes a ser aprendices, a aprender, a aprender a aprender, a ser guiados y no dirigidos, a ser autónomos.

Irene Rigau demostró amplio conocimiento del sector y dio referencias sobradas para justificar su decisión de parar el eduCAT 1×1. Se echa en falta, sin embargo, una propuesta de futuro, tanto educativo como digital, en la conselleria de Rigau. De hecho, se echa en falta, en general, una propuesta de Sociedad de la Información en el gobierno de Artur Mas, obsesionado con las infraestructuras y en construir una Sociedad de las Telecomunicaciones dejando el conocimiento de lado.

Nota 19/02/2011: esta entrada tiene una cierta continuidad en EduCAT redux, una propuesta. O ¿sin ordenadores no hay paraíso?.

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13 comentarios a “Irene Rigau y la contrarreforma del Escuela 2.0” »

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  2. Ismael,

    En els fons estem d’acord. Però tinc uns però…

    Parlo de la meva pròpia experiència a l’escola. Els professors hem tingut recolzament pedagògic en les eines, entre gens-poc-bastant i molt em quedo amb el bastant. Un altre tema seria la qualitat (variada) de la formació rebuda. Per tant, no acabo de subscriuré – segons experiència personal- la constatació de l’1×1 com a un pla únicament tecnològic. Tampoc puc esbrinar com es van aconseguir els recursos per pagar la formació.

    El cert és que la comunitat pedagògica de l’escola s’ha anat adaptant a les noves metodologies, eines, estratègies, etc. No sense molts dubtes, d’altra banda habituals (creu-me :)

    Si la meva percepció no hagués estat la d’acompanyament et compraria la idea de un pla purament tecnològic.

    D’altra banda, aquí veig l’error més important: es no tenir un pla per substituir l’1×1. I el recolzament sigui: qualsevol temps passat fou millor. Uff, quina mandra no?

  3. Sobre si és un pla tecnològic, és cert, i ho dic més amunt, que l’eduCAT 1×1 és a anys llum de l’Escuela 2.0, que no planteja la pedagogia ni per casualitat.

    No obstant, tot i que s’ha fet un gran esforç conscienciador i dinamitzador — i em consta que els responsables del Departament hi han posat moltíssim de la seva part, tant professionalment com personalment —, el gruix de les accions s’han fet o bé aprofitant l’estructura i funcions que ja existien i, per tant, aliens (marginalment) al programa (p.ex. coordinadors TIC), o bé s’han suplit per dedicacions totalment voluntarioses.

    I torno a un dels meus arguments principals: sí que han passat coses en el terreny de la formació, però és que moltes ja estaven passant i, en qualsevol cas, potser no calia fer-les passar per un programa 1×1.

  4. Excelente Irene Rigau !

    Sí, debemos formar a los formadores a formar alumnos independientes, pensantes, que sepan aprender y la tecnología nos ofrece muchas pontencialiodades y alternativas, pero solo la utilizamos para lo instrumental y parasitario, y así seguimos invirtiendo y despilfarrando el dinero. Hemos repetido estos errores desde la década de los 80 con tecnologías del pasado y lo diabólico es que seguimos con los mismos errores: la fascinación por la tecnología, pero nos cuesta mucho innovar pedagógica y andragógicamente. Ahora existe un Plan parecido en Argentina; ojala aprendan de los errores y le hagan caso a San Agustín !
    http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0546/articulo.php?art=27091&ed=0546

    Giancarlo

  5. ¿Excelente? Veamos: -traducido del catalán- “Que tenga que sustituir totalmente al libro, esto es un debate abierto”.

    Ahora quieren ambos, cuando precisamente uno de los temas importantes en la implementación de contenidos en los ordenadores, era que no se entregaran solo documentos planos como pdfs y a precios igual de caros como varias editoriales estaban haciendo, mal transfiriendo directamente sus contenidos impresos. Se trataba también de dar más dinamismo e interacción de cara al alumnado, incluso me atrevería a decir datos más actualizados, dependiendo especialmente de las materias que se trataban en el aula (imagino que en uno de los comentarios, el que la persona se apellide o lleve en su apodo “De Agostini” será solo pura casualidad).

    Además, el plan no se para totalmente por su incompetencia en acuñar enseñanza y tecnología, se para por la falta de fondos y el déficit en que se encuentra la Generalitat en estos momentos. Es decir, por una mala gestión económica. Amén de que lo nieguen, ya que admitirlo sería asumir una inutilidad planificadora de la clase política de este país en un arrebato de sinceridad sin precedentes (“priorizar recursos que tenemos” argumenta textualmente Rigau).

    Así pues, estoy más de acuerdo en el apunte que hace Ismael en su segunda parte “Libros para enseñar, tecnología para aprender”, que en la primera, especialmente deseando que ese “ir más allá” se produzca en una realidad próxima muy dudosa, que no implique profundizar más aún en dos brechas:

    1/ la educativa, manteniendo distintas vías de enseñanza según recursos entre la educación pública y la privada y

    2/ la tecnológica, ya existente con otros países, ya sea tecnológicamente o en materia de inversión con aquellos que incluso hace algún tiempo considerábamos, con cierto banal orgullo, en vías de desarrollo.

  6. Seguimos cometiendo los errores del pasado; desde la década de los ochenta hemos ido adquiriendo, tanto en escuelas como en universidades, la tecnología que nos venden como casi milagrosa para solucionar los problemas de la educación sin caer en cuenta que hasta ahora no hemos resuelto muchos de los problemas y seguimos repitiendolos: adquirimos la tecnología pero no innovamos pedagógicamente y aun peor no formamos a nuestros docentes ni discentes para aprovechar de ella inteligentemente, y como lo dijo San Agustín de Hipona: “Errar es humano; perseverar el error es diabólico.”, entonces ¿ hasta cuando seguimos queriendo que los vendedores de tecnología nos resuelvan los problemas educativos ?

    NOTA: para Albert. No es coincidencia; mi abuelo fundó en 1901 el Instituto De Agostini en Novara. Actualmente no tengo nada que ver con el mismo.

  7. No, aquí nadie pone en discusión que los vendedores de tecnología debieran resolver problemas estrictamente educativos. El que alguien crea que la tecnología obra milagros que lo deje y algún bien les haría a ciertos comerciales y a sus amiguitos en las esferas políticas leer en profundidad sobre ciertos temas, tanto de este como de otros blogs en Internet.

    Aún más importante sería que los pusieran en práctica, una de las razones por la cual los recursos digitales de este tipo deberían estar disponibles para los profesores y el alumnado, para conseguir que en el futuro y mediante la educación exista conciencia de los hechos. Con el parón sugerido en este proceso se regresaría a un sistema educativo que no los incluya.

    Esta medida obtendrá además dos clases de alumnado debido a un sistema bifurcado y en uno de ellos habrá que conseguir minimizar de alguna manera el impacto en cuestión. Es decir, que en algún momento del futuro obtendremos un sector de la sociedad catalana sin conocimientos de donde estarán tales recursos o como utilizarlos apropiadamente debido a su deteriorada enseñanza en la educación pública.

    ¿Era el plan 1×1 perfecto? No tan solo se implantó casi por decretazo y con prisas, si no que además incluía defectos que los profesionales de la educación -y técnicos que los ayudaron también- tuvieron que cubrir con su esfuerzo y dedicación suplementarios. Quizás en Argentina se den problemas similares a los ya ocurridos aquí, de ello estoy casi seguro, pero según el siguiente link
    http://www.fayerwayer.com/2010/05/argentina-lanzan-una-netbook-educativa-con-componentes-de-fabricacion-local/
    solo para empezar ya han acometido dos iniciativas espectaculares: 1/ máquinas confeccionadas por la industria del país y 2/ con dos sistemas operativos (mejorable pero pragmático). El mayor error existe cuando una vez solucionados estos problemas prácticos -aún queda trabajo y concienciación por hacer- decidimos ponerlo todo en modo de “espera”, como si el resto de un mundo ya globalizado se parara por las órdenes del organismo ejecutor local.

    Con esta decisión ¿se están tratando de poner barreras por parte de esta consejería a como se están desarrollando los avances de la sociedad de la información en el sistema educativo? Creo -y desearía- que no, pero independientemente de ello, este podría ser el resultado obtenido. En el programa electoral de los hoy dirigentes catalanes estaba dispuesta la continuidad del proyecto. Estamos en tiempos de crisis, existe un déficit que recortar enormemente importante y esta consejería está haciéndolo por donde creen más conveniente. Siento insistir en ello, esta medida es económica, debida estrictamente a un tema presupuestario. El debate de las tecnologías en la educación pasa a ser secundario por mucho que se insista en lo contrario. En un futuro próximo se verá si la defensa de los libros distribuídos en formato físico es un simple anacronismo de sus dirigentes o no, tal y como está ocurriendo en la industria musical.

    En los entornos de poder pocas veces los aspectos de teoría, práctica y ética van de la mano. Se habla de inversiones en salud, educación investigación y ciencia pero sus consejerías son las primeras en las que pagan justos por pecadores, revirtiendo un gasto monetario adicional entre los ciudadanos. Afortunadamente siempre nos quedará San Agustín, aunque me queda la duda de saber que habría hecho si hubiera levantado la cabeza y sus seguidores le contaran que un tal Johannes estaba imprimiendo ciertos libros por cuenta propia.

    Un cordial saludo a todos, Albert.

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  9. VeRa, ¡tienes toda la razón!

    Estaba convencido que las palabras compuestas no necesitaban doblar la r, pero acabo de comprobarlo y, efectivamente, sí la doblan.

    Gracias por el apunte :)

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Sobre Mí

    Soy Ismael Peña-López.

    Soy profesor de los Estudios de Derecho y de Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya, e investigador en el Internet Interdisciplinary Institute y el eLearn Center de la misma. Durante 2014 también soy el Director del proyecto de Innovación Abierta de la Fundació Jaume Bofill.