ICTlogy Lifestream http://ictlogy.net/lifestream/feed en-us http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss Sweetcron ictlogist@ictlogy.net The implications of a connectivist learning blog model and the changing role of teaching and learning http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16305 Garcia, E., Elbeltagi, I., Brown, M. and; Dungay, K. (2014). The implications of a connectivist learning blog model and the changing role of teaching and learning. London: Wiley-Blackwell.

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Mon, 25 Aug 2014 23:25:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2700
Analyzing Learnerand;#39;s Participation in a WordPress-based Personal Teaching Environment http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16304 Casado Martínez, C., Casas Roma, J., Córcoles Briongos, C., Minguillón, J. and; Peña-López, I. (2014). Analyzing Learnerand;#39;s Participation in a WordPress-based Personal Teaching Environment. Tallinn: PLE Conference, Tallinn University.

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Sun, 24 Aug 2014 19:24:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2699
Innovation and Productivity in Services: Empirical Evidence from Latin America http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16303 Crespi, G., Tacsir, E. and; Vargas Cuevas, F. (2014). Innovation and Productivity in Services: Empirical Evidence from Latin America. New York: Inter-American Development Bank.

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Sun, 24 Aug 2014 18:26:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2698
New paper. Spanish Indignados and the evolution of the 15M movement on Twitter: towards networked para-institutions http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16302 My colleagues Mariluz Congosto, Pablo Aragón and I just got a paper published. It is the final, improved version of a research that had already been presented thus:

Peña-López, I., Congosto, M. & Aragón, P. (2013). “Spanish Indignados and the evolution of 15M: towards networked para-institutions”. In Balcells, J., Cerrillo i Martínez, A., Peguera, M., Peña-López, I., Pifarré de Moner, M.J. & Vilasau, M. (Coords.), Big Data: Challenges and Opportunities, 359-386. Proceedings of the 9th International Conference on Internet, Law & Politics. Universitat Oberta de Catalunya, Barcelona, 25-26 June, 2013. Barcelona: UOC-Huygens Editorial. Peña-López, I., Congosto, M. & Aragón, P. (2013). Los indignados españoles y la evolución del #15M: hacia las para-instituciones en red. Comunicación para el 15MP2P (Papers & Productions) Encuentro transdisciplinar del 15M. Internet Interdisciplinary Institute, Barcelona, 3-5 de Junio de 2013. Barcelona: UOC/IN3.

This one paper has been published at the Journal of Spanish Cultural Studies as Spanish Indignados and the evolution of the 15M movement on Twitter: towards networked para-institutions. The paper explains how is it possible that a movement can actually work with a distributed (and ever changing) leadership, and how it ends up looking like an institution on the outside, but as a network on the inside — which we call a para-institution. Abstract: The Arab Spring, the Spanish Indignados, the Occupy Wall Street movement, the #YoSoy132 movement, the protests in Istanbul’s Taksim Gezi Park, the Brazilian Spring (#jan25, #arabspring, #15M, #ows, #YoSoy132, #occupyGezi, #vemprarua): in the last three years the world has witnessed the emergence of networked citizen politics. These movements are not institutions, but oftentimes mimic their nature. At the same time, they are unlike traditional citizens’ movements, but very much alike in their decentralized structure. Networked citizen politics, characterized by decentralization, swarm-like action and an intensive use of information and communication technologies have been playing an increasing role in worldwide protests and movements, often overtaking and circumventing the actions of governments, parliaments, political parties, labour unions, non-governmental organizations, mass media and all kinds of formal democratic institutions. Taking the case of Spanish Indignados, we analyse the nature of networked citizen politics as an extra-representational kind of political participation – for instance, the pervasiveness of Twitter’s use in the 15M movement. We begin by characterizing users, including a description of how movements propagate from one to another. Next we explore the bonds between networked citizen movements and formal democratic institutions and how they relate to each other, especially the movements with political parties and mass media. We also examine how networked citizen politics may use tools similar to those of the so-called Politics 2.0 but with very different purposes and, accordingly, the result is of the two conflicting approaches. Our analysis shows that different movements – that is, 15M and 25S – act as a continuum for networked citizen politics that use the Internet as the support for new institutionalisms, and despite the lack of traditional organizations, people, practices and ideas are shared and used as foundations for further action. Nevertheless, there is almost no inter-institutional dialogue, with exceptions being individuals belonging to minor and left-wing parties. Downloads:

PDF download: Peña-López, I., Congosto, M. & Aragón, P. (2014). “Spanish Indignados and the evolution of the 15M movement on Twitter: towards networked para-institutions”. In Journal of Spanish Cultural Studies. New York: Routledge.

This post originally published at ICT4D Blog as New paper. Spanish Indignados and the evolution of the 15M movement on Twitter: towards networked para-institutions

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Sat, 23 Aug 2014 22:50:00 -0700 http://ictlogy.net/20140824-new-paper-spanish-indignados-and-the-evolution-of-the-15m-movement-on-twitter-towards-networked-para-institutions/
Entre la vieja y la nueva política: cleptocracia, plutocracia y un infierno de buenas intenciones http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16301 En un para mí excelente artículo — Nueva y vieja política: del 11-S al 9-N — Quim Brugué describe tres pilares de la democracia representativa que no habría que perder de vista dado que son lo que hace del gobernar un arte que nunca va a contentar a todos — y, deviene, por tanto, fuente de desencuentros, especialmente en problemas complejos. Brugué identifica la “vieja política” con (entre otros) estos tres pilares, y se pone en guardia ante una “nueva política” que podría estar poniendo en duda estos fundamentos de la democracia representativa y a partir de los cuales funciona todo el cosmos institucional con el que nos gobernamos hoy en día. Comparto a pies juntillas el artículo de Brugué, también respecto a sus miedos y dudas sobre lo que los anglosajones llaman tirar al niño por el desagüe con el agua del baño, es decir, arrancar el trigo con la cizaña: algo de provecho habremos aprendido en 2.500 años desde la democracia ateniense, más de 200 de democracia liberal y, para el caso de España, 40 años de democracia restaurada. Hay un punto central en la tesis de Brugué y con el cual discrepo profundamente, aunque no por ello vea inválidos sus argumentos: creo que lo que vivimos hoy en día no es la vieja política que tan bien caracteriza Brugué. Y, en consecuencia, cabría volver a preguntarnos contra qué realidad se enfrenta la nueva política. Hace tres años, al responder qué pedían los indignados, me atrevía apuntar que a que se dé un debate para reformar y mejorar el ejercicio de la democracia a partir de una transición de una democracia industrial a una democracia en red. A continuación voy a argumentar porqué creo que el tiempo ha reforzado esta postura a la vez que la hace compatible con los apuntes de Brugué. Utilizaré, además, el mismo esquema que en su exposición. La propia diferenciación entre sociedad civil e instituciones públicas es discutible Argumenta Brugué que no hay dos esferas en la vida pública: la sociedad civil (organizada) y las instituciones públicas, sino que hay diversos puentes y enlaces que confunden las fronteras entre una y otra. Estoy de acuerdo. Pero sí creo que es distinguible lo que es el interés público de lo que es el interés privado. Es más, reforzando la tesis de Brugué, creo que lo que difumina las diferencias entre sociedad civil de las instituciones públicas en la vieja política es precisamente su común interés por lo público. Pues bien, como se ha demostrado hasta la saciedad, muchas instituciones públicas (empezando por muchos cargos electos) ya no dirimen con el interés público, sino con su propio interés (privado) o con el interés de algunos grupos de interés (privados). Este sesgo cleptócrata o plutócrata rompe las normas del juego y convierte a la vieja política en otra cosa: en corrupción y en tiranía. Cuando la nueva política clama que no nos representan o que somos el 99% apunta con su dedo a esta situación. No pretende separarse de las instituciones sino, bien al contrario, recuperar la representatividad que estas perdieron en favor de unos pocos. En mi muy personal opinión, Podemos es (entre otras muchas cosas, seguramente) un ejemplo claro de esta aproximación. El peligro de paralizar la acción colectiva El segundo argumento es que los intereses de la sociedad son dispares y que sus contradicciones pueden llegar a bloquear la toma de decisiones, la acción colectiva. De nuevo estoy de acuerdo en que las instituciones políticas pueden ser una buena medida para cortar ese nudo gordiano, aunque sea a riesgos de tomar decisiones impopulares o que incluso perjudiquen a unos pocos. Sin embargo, es también cierto que no hay acción colectiva sin deliberación. Y de nuevo hay que reconocer que ha quedado demostrado también que los espacios de debate han sido dinamitados en sus fundamentos. Aún tomando los Parlamentos y cámaras de representación como legítimos (ver punto anterior), su papel como ágora política está más que puesto en duda, verbigracia de los medios de comunicación, ese cuarto poder: la confrontación de opiniones y presentación de proyectos han dado paso al tacticismo político, la guerra de trincheras y la destrucción del oponente — que no de sus ideas. Cuando la nueva política clama por una acción más directa no se refiere (solamente) a una recuperación de la soberanía o a una des-delegación (en la forma de democracia directa o participativa), sino también a recuperar espacios de debate, a llamar a todos los agentes implicados a implicarse en este debate y aportar sus particulares puntos de vista, a poner en valor una democracia deliberativa ahora mucho más posible gracias a mejor tecnología y mayor nivel educativo de la población. No se trata, pues, de paralizar la acción colectiva, sino de enriquecerla, de destruir la dictadura de las minorías poderosas con la pluralidad de la minoría. En mi muy personal opinión, Guanyem Barcelona (y afines) es (entre otras muchas cosas, seguramente) un ejemplo claro de esta aproximación. Las relaciones entre estado y sociedad civil nunca han sido de subordinación: la política se ve obligada a repartir razones Ya he comentado hasta aquí que, efectivamente, las instituciones políticas no son un genio de la lámpara a demanda y que puede y debe decepcionar a unos para contentar el interés colectivo (por supuesto, esta afirmación tiene también sus grises según uno se aproxime a ella por la derecha o por la izquierda). No entraré de nuevo, pues, en cuestiones como la representatividad (en entredicho) y la deliberación (dinamitada) donde aunque no se generen unanimidades, sí se generan consensos y acuerdos. Se ha demostrado de forma tozuda, una y otra vez, que aún obviando la necesaria representatividad y la beneficiosa deliberación, las decisiones (que no pueden beneficiar a todos) se toman de forma opaca o, a lo sumo, aportando información parcial, medias verdades o pura desinformación al ciudadano. Así, podemos saber inmediatamente a quién descontenta una determinada política, pero es cada vez más difícil dirimir en aras de qué interés colectivo o cuál interés privado se toma una decisión. Cuando la nueva política clama por una política que dé razones, no se está pidiendo que “nos” den la razón, sino que aporte el fundamento sobre el cuál se edificó el proceso de toma de decisiones. Hay una fuerte tendencia en la nueva política estrictamente dirigida a la transparencia en la arquitectura de la gobernanza y a la rendición de cuentas de todo aquello que afecta a la cosa pública, desde los ingresos hasta los impactos, pasando por los gastos y en cómo se diseñaron e implementaron dichas partidas. En mi muy personal opinión, la Red Ciudadana Partido X era (entre otras muchas cosas, seguramente) un ejemplo claro de esta aproximación. Un infierno de buenas intenciones Hasta aquí he querido poner de relieve cómo lo que Quim Brugué llama vieja política no es, en absoluto, lo que ahora se sirve cada cuatro años y en cómodos recortes (de derechos, que no económicos: esa es otra historia). Y que, por tanto, la nueva política, si bien corre el riesgo de caer en los errores que apunta Brugué, en mi opinión está apuntando sus dedos hacia otra cosa: lo que realmente se llevó por delante la vieja política. Los antisistema. Los de verdad, los que convirtieron el legislativo, el judicial, el ejecutivo y los medios de comunicación en una maraña dramatúrgica para distraer al ciudadano y no para representarlo. La antigua democracia griega se fundamentaba en una participación muy directa del ciudadano. Esta es la verdadera vieja política: implicarse. Quienes idearon las modernas democracias liberales, más de 2.000 años después, se dieron cuenta que no era posible volver a la vieja política sin ciudadanos no libres (a saber, mujeres y esclavos, una suerte de redundancia en los términos) por lo que la democracia representativa salió de la chistera a gran escala. Y, con la representación, vino la corrupción del término. La nueva política no lucha contra la vieja política, sino todo lo contrario: aspira a recuperarla, acercándose a Grecia tanto como las nuevas tecnologías lo hagan posible, con nuevas ágoras, nuevos senados realmente representativos, con la posibilidad de la participación directa o parcial y temporalmente delegada. Por supuesto no todo lo que se interpone entre la vieja política y la (vieja) nueva política es corrupción y cleptocracia. Estoy plenamente convencido de que hay un buen número de personas dedicadas a la política que intentan tender puentes entre vieja y nueva política. No obstante, tengo la sensación que en muchas ocasiones dan más importancia a lo que yo personalmente considero síntomas que a lo que seguramente son sus causas. Y la nueva política, el 15M, los movimientos sociales o como convengamos llamarles son, creo, síntomas de una revolución en ciernes, un movimiento hacia una política extrainstitucional debido a una profunda desafección política. Y considero que la pregunta no debería ser adónde nos lleva el 15M, sino que nos condujo a él. Esta entrada publicada originalmente en SociedadRed como Entre la vieja y la nueva política: cleptocracia, plutocracia y un infierno de buenas intenciones

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Sat, 23 Aug 2014 09:23:00 -0700 http://ictlogy.net/sociedadred/20140823-entre-la-vieja-y-la-nueva-politica-cleptocracia-plutocracia-y-un-infierno-de-buenas-intenciones/
Unraveling the effects of active and passive forms of political Internet use: Does it affect citizens’ political involvement? http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16300 Kruikemeier, S., van Noort, G., Vliegenthart, R. and; de Vreese, C.H. (2014). Unraveling the effects of active and passive forms of political Internet use: Does it affect citizens’ political involvement?. London: SAGE Publications.

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Wed, 20 Aug 2014 20:17:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2697
The Little Data Book on Information and Communication Technology 2014 http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16299 The World Bank (2014). The Little Data Book on Information and Communication Technology 2014. Washington, DC: The World Bank, ITU.

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Fri, 15 Aug 2014 22:19:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2696
Measuring Innovation in Education A New Perspective http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16298 OECD (2014). Measuring Innovation in Education A New Perspective. Paris: OECD Publishing.

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Fri, 15 Aug 2014 21:48:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2695
Catálogo de servicios de Administración Electrónica de la Dirección General de Modernización Administrativa, Procedimientos e Impulso de la Administración Electrónica http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16296 Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas (2014). Catálogo de servicios de Administración Electrónica de la Dirección General de Modernización Administrativa, Procedimientos e Impulso de la Administración Electrónica. Madrid: Secretaría de Estado Administraciones Públicas.

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Fri, 15 Aug 2014 21:08:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2694
Internet and Society. Social Theory in the Information Age http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16297 Fuchs, C. (2008). Internet and Society. Social Theory in the Information Age. New York: Routledge.

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Fri, 15 Aug 2014 20:41:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2693
Towards cyberactivism 2.0? Understanding the use of social media and other information technologies for political activism and social movements http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16295 Sandoval-Almazan, R. and; Gil-García, J.R. Towards cyberactivism 2.0? Understanding the use of social media and other information technologies for political activism and social movements. London: Elsevier.

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Thu, 14 Aug 2014 13:49:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2692
¿Es todavía válida la definición de trabajador? http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16294 Nos recordaba Antoni Furió, en julio de 2013 en País Valencià, Siglo XXI, que afrontamos una sociedad de trabajadores sin trabajo. Repasa, el autor, desde los escritos de Hannah Arendt de 1958 hasta los de Ulrich Beck de 2013, pasando por las estadísticas de empleo, tanto en Europa como en España. Sobra gente. O, mejor dicho, sobran trabajadores. Y si uno no tiene capital — porque es trabajador — y su trabajo no es necesario, la tragedia de la exclusión (primero económica, luego social) se hace prácticamente inevitable. Prácticamente en el otro extremo del globo, en Minneapolis, John Moravec publicaba ese mismo año Knowmad Society. En el libro, él y sus coautores definen un trabajador (y cito bastante textualmente) creativo, innovador, motivado, sin miedo al fracaso, generador de nuevas ideas y conocimientos, que es capaz de solucionar diferentes problemas, que colabora con los demás, que comparte información, que crea redes, en constante evolución y aprendizaje, autodidacta, que utiliza intensivamente la tecnología y adopta las nuevas tendencias y usos. El knowmad o nómada del conocimiento es el perfil del trabajador del futuro. O del presente. Es evidente que, además de los 8.000 kilómetros que separan Minneapolis de Valencia, hay otra distancia, esta conceptual, entre ambas percepciones de lo que es un trabajador: por un lado, el pesimismo de un trabajador que se sabe de más, que tiene unas habilidades que ya no son demandadas por la sociedad (o por la economía, no necesariamente lo mismo); por otra, el exaltado optimismo de un trabajador que, a menudo, no se acaba el trabajo, (cree que) puede decir que no, se le valora y se le tiene como modelo. De hecho, el modelo que dibuja Moravec no se ajusta en absoluto al modelo de Furió. Pero no se ajusta en cuestión de expectativas, sino en su misma construcción: mientras el modelo de Furió es un modelo de trabajador de la sociedad industrial, dependiente de un capitalista que posee los medios de producción, el knowmad de John Moravec es un modelo de trabajador de la sociedad del conocimiento, donde el capital a duras penas se reduce a un ordenador, tableta o móvil de unos pocos cientos de euros y una conexión a Internet — que incluso puede ser gratuita. ¿Cuál es el modelo bueno? ¿Quiere decir esto que todos deberíamos transitar hacia el modelo ciberoptimista de la sociedad de la información? ¿Quiere decir que debemos abandonar el sector primario y la industria? Mucho me guardaré yo de decir qué hacer: bastante complicadas están las cosas como para contribuir a empeorarlas. Sin embargo, sí creo que, entre ambos extremos, hay espacio para hacerse preguntas en mi opinión relevantes. La primera, de hecho, ya ha sido hecha, y es si todavía es válida la definición de trabajador en oposición a la definición de capitalista. Si la figura del autónomo ya nos había hecho saltar las alarmas, estos trabajadores del conocimiento que les basta con escasas inversiones de unos pocos cientos de euros deberían hacer (re)pensar si son, como la definición canónica dictaría, unos capitalistas. Autónomos, falsos autónomos, profesionales liberales, freelancers, trabajadores del conocimiento, consultores. ¿En qué cajón caen estos… trabajadores? ¿Qué derechos tienen como tales? ¿Qué forma de hacer defensa colectiva de sus intereses? Si la primera es cualitativa, la segunda es cuantitativa: en España ya prácticamente un 65% de los asalariados lo son en el sector servicios. Un sector que, también de forma creciente, es intensivo en conocimiento, en gestión de la información, que escala muy bien en algunos subsectores, que tiene (de nuevo en algunos subsectores) verdaderos crecimientos de productividad y competitividad. Y un sector que se basa, a menudo, en reinterpretar contextos, en aplicar soluciones que no existen y deben crearse de nuevo. Y la pregunta es: ¿Cuántos trabajadores caben aquí? ¿Cabrán todos? Qué es un trabajador y cuántos trabajadores necesita una sociedad. Para ayudar a responder, tomemos como un hecho que la única forma de inventarse nuevas soluciones es aprender. Y que estadísticamente sabemos que quien más sabe más se forma, y por lo tanto aprende más, y tiene más opciones de trabajar en lugares donde seguirá pudiendo formarse. La divisoria que plantean, cada uno por su parte, Furió y Moravec no es sino la divisoria de quién forma parte de este ciclo virtuoso de formarse, ser competente, tener trabajo, seguir formándose en él, ganar nuevas competencias, etc. y de quién cae del ciclo, bien porque sus competencias, de repente, han resultado irrelevantes, bien porque nunca precisaron una actualización… hasta que cayeron en la irrelevancia — el ciclo vicioso, simétrico al anterior. Cruzamos definiciones y datos y encontramos el trabajador mal pagado o prescincible, por irrelevante, por automatizado, que depende de un capital; y encontramos al trabajador mejor pagado porque aporta valor, por competente, porque ha aprendido a aprender. Es en la transición de una definición a otra, en la transición de un modelo a otro que muchos se están dejando la piel. Muchos de ellos sin tener arte ni parte. Porque no sólo ha sido cosa del trabajador: la demanda de trabajo tampoco ha sabido qué hacer con él. Ni los unos, ni los otros. Porque, el capital, el emprendedor, también pide a gritos una redefinición. Entrada originalmente publicada el 1 de abril de 2014, bajo el título És encara vàlida la definició de treballador? en la Revista Treball. Todos los artículos publicados en esa revista pueden consultarse allí en catalán o aquí en castellano. Esta entrada publicada originalmente en SociedadRed como ¿Es todavía válida la definición de trabajador?

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Thu, 14 Aug 2014 03:31:00 -0700 http://ictlogy.net/sociedadred/20140814-es-todavia-valida-la-definicion-de-trabajador/
Sotf interactive e portfolios http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16289 Thu, 14 Aug 2014 01:36:00 -0700 http://www.slideshare.net/eportfolios/sotf-interactive-e-portfolios Jóvenes, Internet y Política http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16291 Subirats, J., Fuster, M., Martínez, R., Berlinguer, M. and; Salcedo, J.L. Jóvenes, Internet y Política. Madrid: Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, Fundación de Ayuda contra la Drogadicción.

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Wed, 13 Aug 2014 20:51:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2691
Leadership without Leaders? Starters and Followers in Online Collective Action http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16292 Margetts, H., John, P., Hale, S.A. and; Reissfelder, S. Leadership without Leaders? Starters and Followers in Online Collective Action. London: Wiley-Blackwell-Political Studies Association.

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Wed, 13 Aug 2014 19:22:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2690
Political Studies http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16293 Political Studies. London: Wiley-Blackwell-Political Studies Association.

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Wed, 13 Aug 2014 19:20:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2689
Candidatures alternatives i populars a Catalunya. Construint democràcia http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16290 Ubasart i Gonzàlez, G. (2012). Candidatures alternatives i populars a Catalunya. Construint democràcia. Barcelona: Icària.

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Wed, 13 Aug 2014 18:46:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2688
¿Tiene la independencia de Catalunya beneficios infinitos? http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16288 Uno de los debates — si no el debate — sobre una hipotética independencia de Catalunya es si esta independencia tiene que venir condicionada. En otras palabras, la contraposición del argumento “primero la independencia, y luego ya veremos” contra “¿independencia? Depende: ¿de qué tipo?”. Este debate es especialmente relevante porque es en la segunda opción (la independencia condicionada) donde se suelen encontrar el eje nacional con el eje social, especialmente cuando uno se acerca por la izquierda. No en vano, muchos de los desencuentros entre independentistas y partidos y plataformas progresistas — ICV-EUiA, PSC, Guanyem, Podemos — o dentro mismo de estos últimos, se han convertido en este cruce de ejes: sí al soberanismo, pero depende en la independencia. ¿Tiene, eso, una justificación? Imaginemos que ponemos, en un gráfico, todas las personas ordenadas según los beneficios y costes percibidos (y, por tanto, subjetivos) de una posible independencia de Catalunya. En un extremo (x) encontraremos las personas para las que la independencia tiene un “beneficio infinito”: son los independentistas de toda la vida, por los que la independencia es, no sólo, pero, sobre todo un punto de llegada. En el otro extremo (y), el grupo opuesto a los anteriores: la independencia tiene un “coste infinito”. No quieren la independencia bajo ningún concepto. La unión de España por encima de todo. En medio hay quien pondera al detalle costes y beneficios. Les gusta la idea de la independencia, pero no “quedar fuera de Europa”. O, a pesar de no querer, le reconocen por ejemplo el beneficio de una fiscalidad propia. La recta representa la igualdad de costes y beneficios: a la derecha (beneficios > costes), la gente vota sí; a la izquierda (beneficios < costes), la gente vota no. Click para ampliar Hay una cuestión absolutamente clave en este análisis: los beneficios de una posible independencia siempre son potenciales, es decir, son (a) a futuro y (b) no garantizados (especialmente aquellos que no son emocionales, por mucho que pueda ser razonable esperarlos): ¿habrá menos corrupción? ¿Habrá menos impuestos porque permanecerán en casa? No se sabe. En cambio, los costes son reales, de modo que tendrán lugar (a) con seguridad y (b) serán antes o en los primerísimos estadios de la independencia. Imaginemos ahora dos casos donde los costos y los beneficios esperados se ven modificados. Supongamos, primero, que de alguna manera acabamos sabiendo con certeza que una Catalunya independiente quedaría realmente fuera de la UE y del Euro, y que regresar a ella sería un largo camino diplomático durante el cual habría unos elevados costes asociados en términos de comercio internacional, acceso al crédito, etc., etc., etc. Creámosnos, pues, para este ejercicio, que esta constatación objetiva y probada supone un incremento de costes para todos. En el gráfico, la constatación de los costes es el paso de la curva negra a la curva roja. La persona que votaba sí o sí a la independencia sigue teniendo unos beneficios infinitos al conseguirla. Esta persona no cambiará el sentido de su voto. La persona, sin embargo, que votaba sí pero con algunos recelos (el puntito rojo), ahora ve que como los costes relativos son mayores que los beneficios, y decide pasarse al no. Ya le gustaría votar sí, pero le estamos pidiendo demasiado.

Click para ampliar Vamos ahora al ejercicio opuesto. Supongamos que no sólo no echarían fuera de la UE y el Euro a una Catalunya independiente, sino que además se descubre, de forma objetiva y probada, que el desequilibrio de las balanzas fiscales es diez veces el de los cálculos más generosos, y que todo ese dinero permanecería en los bolsillos de los catalanes, y que además (creámosnoslo) la corrupción caería al 0%, con lo que aún habría más dinero para hospitales, escuelas o justicia. Contrariamente al caso anterior, la persona que se opondría incondicionalmente a la independencia seguirá oponiéndose. Pero muchos de los que antes recelaban, ahora, vista la avalancha de beneficios objetivos (repetimos, en nuestro ejercicio), en su análisis coste/beneficio ante la nueva situación su voto cambiará de sentido. Esta persona (punto rojo) sigue teniendo objeciones a la independencia, pero la promesa de un estado mejor le hace cambiar de parecer. Click para ampliar Si bien este ejercicio es una simplificación y, como tal, siempre es una burda aproximación a la realidad, sí que nos puede servir como instrumento para hacer algunas aclaraciones: Por un lado, nos ayuda a ilustrar porqué tiene sentido, para una gran parte de la población, hablar de los costes de la independencia y, sobre todo, hablar del modelo de país que habrá una vez sea independiente: si se han soportar unos costes, el modelo de país y los beneficios que se podrán esperar son determinantes para el sentido del voto. Por eso la afirmación “seamos independientes y después de que sean las elecciones las que decidan el modelo de país” no es satisfactoria para muchos, en la medida que les hace soportar unos costes (de la independencia) sin la garantía de unos beneficios (que dependerán del modelo de país). El famoso “tenemos que decidir todo” va, en parte, también por aquí. Por otro lado, nos ayuda también a entender la tectónica de placas a los partidos soberanistas pero no independentistas, especialmente aquellas personas que, siendo de izquierdas comienzan no sólo a defender la consulta, sino el Sí-Sí (sí a que Catalunya sea un estado, sí a que sea un estado independiente). En la medida en que algunos sectores toman conciencia de que los beneficios esperados de la independencia serán elevados, sobre todo en comparación a España, lentamente mueven su voto hacia la independencia. “Tenemos que construir una alternativa”, “tenemos que empezar de cero”, “en España está todo perdido” no son sino maneras diferentes de relativizar los costes y beneficios de la independencia a favor de estos últimos. Este es el modelo de la izquierda independentista, tanto desde el punto de vista del modelo económico como desde la regeneración democrática: por elevado que sea el coste de la independencia, el coste de quedarse en España siempre será superior. La última reflexión querría responder al “muy bien, ¿y…?”. Seguramente — y ya hemos visto algunos buenos ejemplos — la batalla debería entregarse en el terreno del medio: a hacer patentes los costes y los beneficios, por una parte, y a garantizarlos, por otra. Los argumentos identitarios es probable que hagan poca mella a ambos lados del espectro. Los argumentos apriorísticos, también. La batalla de los indecisos se deberá librar en Europa, el Euro, la transparencia y la rendición de cuentas, la fiscalidad, la corrupción, la participación ciudadana, el gobierno abierto. En definitiva, en el modelo de estado después o en lugar de la independencia. Entrada originalmente publicada el 30 de julio 2014, bajo el título ‘Primer, la independència’ vs. ‘Independència, depèn de com sigui’ en Crític. Todos los artículos publicados en ese periódico pueden consultarse aquí bajo la etiqueta sentitcritic. Esta entrada publicada originalmente en SociedadRed como ¿Tiene la independencia de Catalunya beneficios infinitos?

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Fri, 08 Aug 2014 09:01:00 -0700 http://ictlogy.net/sociedadred/20140808-tiene-la-independencia-de-catalunya-beneficios-infinitos/
Citizen–government collaboration on social media: The case of Twitter in the 2011 riots in England http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16287 Panagiotopoulos, P., Bigdeli, A.Z. and; Sams, S. Citizen–government collaboration on social media: The case of Twitter in the 2011 riots in England. London: Elsevier.

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Sun, 03 Aug 2014 19:08:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2687
When virtual reality meets realpolitik: Social media shaping the Arab government–citizen relationship http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16286 Klischewski, R. When virtual reality meets realpolitik: Social media shaping the Arab government–citizen relationship. London: Elsevier.

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Sun, 03 Aug 2014 18:55:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2686