ICTlogy Lifestream http://ictlogy.net/lifestream/feed en-us http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss Sweetcron ictlogist@ictlogy.net CloudTunes jakubroztocil/cloudtunes · GitHub http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16312 Mon, 15 Sep 2014 07:12:00 -0700 https://github.com/jakubroztocil/cloudtunes C3.js | D3-based reusable chart library http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16313 Mon, 15 Sep 2014 06:53:00 -0700 http://c3js.org/ D3.js - Data-Driven Documents http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16311 Mon, 15 Sep 2014 06:04:00 -0700 http://d3js.org/ 10 medidas contra la libertad de expresión http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16310 El escritor Isaac Asimov puso en palabras de Salvor Hardin, el astuto alcalde de Fundación, una máxima que se ha convertido en famosa en política: La violencia es el último recurso del incompetente. Lo que no aclara Hardin, ni Asimov, es quién es el incompetente: si aquél que hace uso de la violencia, o bien aquél que limita el campo de acción de los demás de forma que se ven abocados a utilizar la violencia, no como último recurso, sino como único recurso. La X Legislatura de España probablemente terminará (en sentido cronológico) con una nueva Ley Electoral que algunas voces (muchas, pocas) ya se han apresurado a tildar de pucherazo, en el peor de los casos, o de ataque a la pluralidad de ideas, en el mejor de ellos. Pero la Ley Electoral no habrá llegado sola, sino que habrá seguido un largo camino de recortes a la libertad de expresión, directamente camuflados bajo otras apariencias o indirectamente causados por la priorización de otros derechos. Nueva ley electoral La propuesta de reforma de la Ley Orgánica de Régimen Electoral propone, entre otras cosas, que en los municipios gobierne la lista más votada. Es decir, el resultado de las elecciones municipales determinará directamente — sin posibilidad de negociaciones, pactos, y a una única vuelta — quien será el nuevo alcalde y que será quien forme gobierno. Esta reforma silencia todas las voces menos una en el consistorio, una voz que no necesitará mayoría absoluta, sino simple… para poder gobernar con mayoría absoluta. Como se decía más arriba, la actual correlación de fuerzas en muchos municipios españoles, especialmente capitales de provincia, hacen sospechar que este sea un movimiento rayano en el pucherazo. Sea como fuere — de buena o mala intención — la libertad de expresión se verá reducida al eliminarse la representación de muchos ciudadanos que no votaron a la lista mayoritaria. Nueva Ley electoral en Castilla – La Mancha La nueva ley electoral que tanto afectará las municipales viene precedida por la nueva Ley electoral aprobada en Castilla – La Mancha el 21 de julio de 2014. En ella, y fundamentada por economizar los gastos de la democracia, se reduce el número de diputados en el parlamento autonómico. Tan aparentemente inocente medida cambia drásticamente la aritmética parlamentaria y hace más cara, en número de votos necesarios, la obtención de un escaño en el parlamento. De nuevo, menos voces en el parlamento, con también menor proporcionalidad respecto al mosaico ideológico del ciudadano que, por construcción, ve limitada su libertad de expresión. Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana o Ley “mordaza” Quejarse de las anteriores leyes, protestar o proponer protestas, incluso deliberar en determinados espacios en un tono o formas que puedan parecer sospechosos puede acabar en falta o incluso delito. La nueva Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana prevé prohibir o limitar un gran abanico de actuaciones de la ciudadanía y la sociedad civil con la excusa de, precisamente, proteger el desarrollo del estado de derecho y la democracia. Sin embargo, algunas de estas medidas son claramente desproporcionadas o bien frenan el avance de una democracia (también) extra-institucional que venga a complementar el trabajo de las instituciones. La “Política con P mayúscula” no es cosa del ciudadano de a pié, como bien tiene a poner por escrito la nueva ley. La libertad de expresión que Internet trajo, la Ley se la llevó. Nueva Ley de Propiedad Intelectual Las libertades en Internet se ven también limitadas con la nueva Ley de Propiedad Intelectual que, para proteger los derechos de (algunos) propietarios de (algunas) creaciones artísticas y culturales hace retroceder peligrosamente la libertad de expresión de forma tácita o explícita. Sin entrar en el debate sobre el concepto mismo de propiedad intelectual y la explotación del monopolio de los derechos sobre las obras, es incuestionable que en el solapamiento de ambos derechos ha salido perdiendo la libertad de expresión, tanto la relacionada con el uso de dichas obras para fines políticos o incluso científicos, como la que no tiene relación alguna con dichos usos o incluso relación con las obras originales, ya que la ley es de máximos y evita entrar en diferencias en el uso de Internet para la comunicación. Ley de tasas en el ámbito de la Administración de Justicia Dirimir estas (u otras) cuestiones por la vía judicial tiene costes más elevados desde la aprobación el 20 de noviembre de 2012 de la Ley 10/2012, de 20 de noviembre, por la que se regulan determinadas tasas en el ámbito de la Administración de Justicia y del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses. Así, esta nueva ley eleva la barrera económica para acceder a la justicia, poniendo en franco peligro el acceso universal a la justicia por parte de cualquier ciudadano. Recurrida por inconstitucional, dificultar la libertad de expresión vía judicial se añade a las anteriores censuras a través de los parlamentos, los ayuntamientos, los espacios de debate públicos, o el mismo uso de espacios y contenidos digitales para ello. Ley de Transparencia Ojos que no ven, corazón que no siente. La Ley de Transparencia aprobada el 9 de diciembre de 2013 es también una traba al control de distintas instituciones de la democracia (Gobierno y Administración, Legislativo, Judicial, partidos, Corona, etc.) así como a la rendición de cuentas. La ley de transparencia es manifiestamente deficiente, tanto en comparación con otras leyes parecidas como en relación a los avances en el tratamiento de la información y las comunicaciones. Además, hecha la ley, el debate para pedir más y mejor transparencia queda agotado por la existencia misma de la ley, deslegitimando de facto cualquier petición en esta línea. Ciudadanos desinformados, ciudadanos sin libertad de expresión. Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa o Ley Wert Contra la libertad de expresión, nada mejor que no dejar expresarse. O no informar. O, directamente, adoctrinar. La Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa supone una recentralización de muchas competencias educativas que ahora estaban en manos de las comunidades autónomas. Más allá de la cuestión competencial, la existencia de distintos modelos, aunque coordinados, suponía un sistema de contrapesos que evidenciaba, sobre todo, las diferencias. También en el temario. La recentralización, y el cambio de ponderaciones en la importancia de determinadas materias hace que la tentación de afectar los temarios sea mayor. Además, en el caso de las comunidades autónomas con segunda lengua oficial, este cambio de ponderaciones, programación y temarios ha afectado especialmente a las segundas lenguas oficiales, el vehículo por excelencia de la cultura. De la expresión. De la libertad de expresión. Iniciativas Legislativas Populares Es sabido el previsible futuro de una Iniciativa Legislativa Popular en España: la no admisión a trámite o, con suerte, su rechazo. Solamente una de estas ILP desde la restauración de la democracia ha acabado airosa el arduo periplo que supone ponerla en marcha y que acabe en la mesa de sus señorías. Si la maquinaria del estado quiere forzar que la ciudadanía participe por canales institucionales (ni calles, ni foros de Internet: el Parlamento con P de Política mayúscula), lo viene disimulando mucho desde 1983. Pero la cosa ha empeorado. Con la crispación política, la deslegitimación de las instituciones de la democracia representativa y con el desaire de éstas para con la ciudadanía, ha sucedido lo previsible: la desazón y la autocensura. No se ha presentado ninguna ILP en el último año y medio, eliminando de un plumazo el promedio de más de 5 iniciativas por año en la última década, 27 de ellas en los últimos 3 años. La libertad de expresión es como el gato de Schrödinger: puede ser y no ser al mismo tiempo. Consultas no refrendatarias ¿Cuál es la última baza de un ciudadano? Entrar en política. Perdón: en Política. Un Parlamento y un Gobierno bien podrán articular mecanismos para hacer oír la voz de sus conciudadanos. ¿Sí? ¿No? No. Tampoco. Olvidemos por un momento si los catalanes son unos pérfidos sediciosos. Todos ellos. O algunos. O unos cuántos. ¿Cuántos? No lo sabemos: la propuesta del Govern de la Generalitat, avalada por una amplia mayoría en el Parlament de Catalunya de consultar — de forma no vinculante — a los catalanes, de preguntarles su opinión el día 9 de noviembre de 2014, no entra, por lo visto, dentro de la Ley. Pero no entra no porque sea ilegal. No entra porque la libertad de expresión es un estorbo. Negar la consulta a los catalanes no se fundamenta en el mantenimiento de la unión de España: ya se ha visto en Canadá o el Reino Unido que los nacionalismos pueden hablarse entre ellos. La negación de la consulta a los catalanes es prima hermana de tomar nombre y apellidos a los reunidos en el Retiro para preparar una protesta ante el Congreso; parecido a cerrar páginas web con o sin contenidos del tipo que sea como medida cautelar, sin jueces de por medio y sin riesgos de fuga de nadie ni vidas en peligro; es similar a pedir documentos públicos y dar la callada como respuesta; recuerda en el fondo y en las formas el dar ruedas de prensa sin preguntas… ni presencia; nos retrotrae a 1885 y su Pacto de el Pardo; va en la misma línea, en definitiva, del haga usted lo mismo que yo y no se meta en política. Censura: ni el derecho de poder informar sobre ello Estaban ya cerradas estas líneas cuando han sucedido dos hechos que vale la pena sumar a lo que ahora es ya un decálogo de despropósitos contra la libertad de expresión. La primera cuestión es el boicot y censura, respectivamente, de dos actos de presentación en Holanda de Victus, novela histórica escrita en castellano por el autor catalán Albert Sánchez Piñol y donde se relatan los últimos estertores de la Guerra de Secesión en el sitio y posterior caída de Barcelona. La segunda cuestión es el cambio (al parecer) arbitrario y (éste sí cierto) retroactivo en las exenciones del IVA de las televisiones públicas que pone en una delicada situación a, entre otras, la televisión pública catalana. Una televisión que, con sus indudables sesgos, no deja de prestar un mejor o peor servicio de información pública y que ahora algunos ven peligrar seriamente — y a lo que habría que sumar el cese de las emisiones de TV3 y Catalunya Ràdio en la Comunidad Valenciana, o la pérdida en Catalunya de un multiplex de TDT y que también afectaría a la televisión pública. Sea como fuere, y dejando al margen el derecho a opinar e incluso protestar que se mencionaba más arriba, al parecer ni la pluralidad de voces aumentadas por los medios o la literatura tienen ya cabida en determinadas concepciones de una democracia. Y después se preguntan, nos preguntan, a qué tanta desafección política. Esta entrada publicada originalmente en SociedadRed como 10 medidas contra la libertad de expresión

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Thu, 11 Sep 2014 12:46:00 -0700 http://ictlogy.net/sociedadred/20140911-10-medidas-contra-la-libertad-de-expresion/
INNOVACIÓN SOCIAL | LEY SECA http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16308 Tue, 09 Sep 2014 07:07:00 -0700 http://leyseca.net/innovacion-social/ Enfoques de la innovación social | LEY SECA http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16309 Tue, 09 Sep 2014 07:06:00 -0700 http://leyseca.net/enfoques-de-la-innovacion-social/ Cuando votar crea división http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16306 — Cariño, mis padres van a venir a vivir con nosotros.— ¿Y eso no habría que discutirlo antes?— Mejor no: preferiría no crear división de pareceres entre nosotros dos. — Cariño, voy a arreglar la boda de nuestra hija con su primo el de Murcia.— ¿Y eso no habría que discutirlo antes, especialmente con la niña?— Mejor no: preferiría no crear división de pareceres entre nosotros dos. Uno de los argumentos menos fundamentados sobre la cuestión de la independencia de Catalunya, en general, y sobre la realización de un referéndum, en concreto, es que celebrar una votación, sin lugar a dudas, va a crear división entre los catalanes, o entre los españoles, que los va a enfrentar, que se creará un cisma, que los violentará. En mi opinión esta es una clara confusión de causas por consecuencias, o mejor, una confusión de una realidad subyacente por sus síntomas superficiales. Lo que crispa, separa y divide no es ser preguntado por una cuestión, sino lo que llevó a esa cuestión misma. Pueden dividir las distintas formas de enfocar la realidad; o las distintas formas de, en consistencia con esos distintos enfoques, querer obrar de cara al futuro. Pero, ¿ser preguntado? En absoluto. Ser preguntado no crea más desasosiego en quién disfruta del status quo, en quién se aferra a su porción de poder, en quién ve legitimada su realidad por la inercia de los hechos, como no ser preguntado no crea más desasosiego en el que denosta el status quo, el que está en franca desventaja en ausencia de todo poder, en quién ve ninguneada su realidad por los sordos oídos de quién no quiere oír. Ni más ni menos preguntar genera más tensión que no preguntar, votar que no votar. En el peor de los casos, airear un desencuentro lo que hace es cambiar de bando el desasosiego: el de quién por fin es escuchado y se ve reconocido por, a veces, el de quién ahora se ve cuestionado. En el mejor de los casos — en el más civilizado de los casos, cabría decir — votar, dar voz, debería servir para que quienes viven juntos se vean forzados a escucharse, a dirimir sus desencuentros y diferencias, a calibrarlos en su justa magnitud, a minimizarlos cuando se tercie y a maximizar los esfuerzos para acercar pareceres cuando la cuestión así lo aconseje. O para tomar distintos caminos y evitar injerencias mutuas si así se resuelve. Esta es la teoría. La realidad es que votar, o debatir, sí atiza el fuego de la confrontación, creando división y enconando los puntos de vista opuestos que, en consecuencia, se radicalizan. Pero, de nuevo, el problema no es del hecho de votar en sí, sino lo que votar evidencia: una mala educación democrática. De no saber deliberar. O de, simplemente, no querer. De querer ganar las discusiones sin hablar, sino por el simple ejercicio de blandir el poder que uno ostenta — y que no se resigna a perder. Esto es, en definitiva, lo que divide: tener el poder y no saber utilizarlo mas que para mandar. Para negar la realidad o para ajustarla a las propias y distorsionadas percepciones, todas ellas endógenas y enraizadas en los más profundos prejuicios y apriorismos. Es como creer que un médico conjura la enfermedad por el solo hecho de nombrarla. — Cariño, deberías ir a que te miren eso.— Mejor no: no vaya a ser que me encuentren algo y les dé por curármelo. Esta entrada publicada originalmente en SociedadRed como Cuando votar crea división

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Mon, 08 Sep 2014 07:54:00 -0700 http://ictlogy.net/sociedadred/20140908-cuando-votar-crea-division/
Mapping the new telecentre http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16307 Growing affordable access to Information and Communication Technologies have seriously questioned the need for telecentres in recent years (read telecentres as any kind of public access points, from libraries to cybercafes). After some times of hesitation, it does seem to be an increasing agreement that, far from becoming useless, telecentres are serving a second wave of citizen needs related to accessing ICTs. Thus, the provision of digital literacy and digital skills to fight a second level digital divide, and the provision of relevant content and services are displacing what before was the domain of (mere) physical access to technology. It seems just natural to think that if the goals and means of the telecentre change, so should its organization. I would like to propose here that this change of organization should be built upon three main pillars:

Being part of and contribute to a network or series of networks. Establishing win-win partnerships with other agents (public and/or private). Building communities.

Being a network Let’s state the fact that every telecentre is a world, as it needs to adapt itself to the community it is embedded on: culture, socioeconomic profiles, social and individual needs, etc. all determine (or should determine) what the telecentre does and what the telecentre is. Nevertheless, there are several aspects of a telecentre that do scale: creating some generic or basic content, some certain solutions that can be easily adapted, some managing stuff… There is quite some evidence that telecentres that belong to a network have a higher probability of surviving in the long run. For instance, by outsourcing (some) telecentre administration and thus diminishing some costs. But networks are not only made of similar institutions: there may be institutions that could benefit from the telecentre’s knowledge but that will never approach their venue. Insourcing telecentres into organizations creating into them ICT centres managed by the telecentre is another way to gaining both sustainability and meaning by beig part of a network. Mapping the new telecentre: networks [Click to enlarge] Establishing partnerships Many institutions need to boost their services and content in a digital and online way; many telecentres, with a strong presence in a digital or online world need relevant services and content in which to embed training on digital competences and skills. It just looks natural that a partnership will be highly valuable for everyone’s purposes. Partnerships with governments in the field of e-government or ICTs and education, or partnerships with the private sector in the field of e-commerce or strategic consultancy can be good places where to begin. More important, indeed, these partnerships can provide a mix of not-for profit or subsidised and for-profit activity, depending on the target user, the nature and goals of the partnership, etc. Telecentres should not avoid charging for some services (many already do) with the idea of providing a wide range of products, letting the user to chose what and how much — instead of the telecentre deciding for the user. Mapping the new telecentre: partnerships [Click to enlarge] Community building It is common knowledge that the telecentre should adapt itself to the place where it is based. And it is also common knowledge in development studies that there is no sustainable development if it is not endogenous, that it, if it not build upon a community — or builds a community, and empowered one. But there are several ways to do so. Networks and partnerships are a part of it. But it kind of is doing things from the outside: what telecentres would surely need — and libraries, and schools, and civic centres, and… — is being the community, that is, not helping others, but being themselves. It is not usually so: when we speak about e-inclusion we still see it with split roles: telecentres and ICTs on the one hand, the rest of the community on the other one. Working together, yes, but not merged one with another. I believe that we should shift from the ICT Centre to the Centre-with-ICTs. Civic centres (with a normalized use of ICTs) and schools (with a normalized use of ICTs) are good examples of community based “centers-with-ICTs”. Of course, teachers would perform one role, and telecentre staff another one, but the important thing is that everyone believes that there is not such a thing as telecentre staff embedded in the school, but people working for education with the help of ICTs. Living labs (with a normalized use of ICTs) and centres or communities for social entrepreneurship (with a normalized use of ICTs) are other centers-with-ICTs, this time based on local entrepreneurs. Mapping the new telecentre: communities [Click to enlarge] Here is where the telecentre becomes a virtual telecentre: has the functions and roles of a traditional telecentre, operates in a network of virtual telecenters, and outsources much of its administration (to the network or to the hosting institution), thus being able to concentrate on its specific tasks and goals. But it does not any more rely or focus on physical access to technology. It’s the function, not the place, what’s in its name. Originally to be published on September 3, 2014, as Mapping the New Telecentre at Telecentre.org’s Expert Corner. A Spanish version of this article has also been published as Mapeando el nuevo telecentro. All the articles published in that blog can also be accessed here. This post originally published at ICT4D Blog as Mapping the new telecentre

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Sun, 31 Aug 2014 00:53:00 -0700 http://ictlogy.net/20140831-mapping-the-new-telecentre/
The implications of a connectivist learning blog model and the changing role of teaching and learning http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16305 Garcia, E., Elbeltagi, I., Brown, M. and; Dungay, K. (2014). The implications of a connectivist learning blog model and the changing role of teaching and learning. London: Wiley-Blackwell.

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Mon, 25 Aug 2014 23:25:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2700
Analyzing Learnerand;#39;s Participation in a WordPress-based Personal Teaching Environment http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16304 Casado Martínez, C., Casas Roma, J., Córcoles Briongos, C., Minguillón, J. and; Peña-López, I. (2014). Analyzing Learnerand;#39;s Participation in a WordPress-based Personal Teaching Environment. Tallinn: PLE Conference, Tallinn University.

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Sun, 24 Aug 2014 19:24:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2699
Innovation and Productivity in Services: Empirical Evidence from Latin America http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16303 Crespi, G., Tacsir, E. and; Vargas Cuevas, F. (2014). Innovation and Productivity in Services: Empirical Evidence from Latin America. New York: Inter-American Development Bank.

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Sun, 24 Aug 2014 18:26:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2698
New paper. Spanish Indignados and the evolution of the 15M movement on Twitter: towards networked para-institutions http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16302 My colleagues Mariluz Congosto, Pablo Aragón and I just got a paper published. It is the final, improved version of a research that had already been presented thus:

Peña-López, I., Congosto, M. & Aragón, P. (2013). “Spanish Indignados and the evolution of 15M: towards networked para-institutions”. In Balcells, J., Cerrillo i Martínez, A., Peguera, M., Peña-López, I., Pifarré de Moner, M.J. & Vilasau, M. (Coords.), Big Data: Challenges and Opportunities, 359-386. Proceedings of the 9th International Conference on Internet, Law & Politics. Universitat Oberta de Catalunya, Barcelona, 25-26 June, 2013. Barcelona: UOC-Huygens Editorial. Peña-López, I., Congosto, M. & Aragón, P. (2013). Los indignados españoles y la evolución del #15M: hacia las para-instituciones en red. Comunicación para el 15MP2P (Papers & Productions) Encuentro transdisciplinar del 15M. Internet Interdisciplinary Institute, Barcelona, 3-5 de Junio de 2013. Barcelona: UOC/IN3.

This one paper has been published at the Journal of Spanish Cultural Studies as Spanish Indignados and the evolution of the 15M movement on Twitter: towards networked para-institutions. The paper explains how is it possible that a movement can actually work with a distributed (and ever changing) leadership, and how it ends up looking like an institution on the outside, but as a network on the inside — which we call a para-institution. Abstract: The Arab Spring, the Spanish Indignados, the Occupy Wall Street movement, the #YoSoy132 movement, the protests in Istanbul’s Taksim Gezi Park, the Brazilian Spring (#jan25, #arabspring, #15M, #ows, #YoSoy132, #occupyGezi, #vemprarua): in the last three years the world has witnessed the emergence of networked citizen politics. These movements are not institutions, but oftentimes mimic their nature. At the same time, they are unlike traditional citizens’ movements, but very much alike in their decentralized structure. Networked citizen politics, characterized by decentralization, swarm-like action and an intensive use of information and communication technologies have been playing an increasing role in worldwide protests and movements, often overtaking and circumventing the actions of governments, parliaments, political parties, labour unions, non-governmental organizations, mass media and all kinds of formal democratic institutions. Taking the case of Spanish Indignados, we analyse the nature of networked citizen politics as an extra-representational kind of political participation – for instance, the pervasiveness of Twitter’s use in the 15M movement. We begin by characterizing users, including a description of how movements propagate from one to another. Next we explore the bonds between networked citizen movements and formal democratic institutions and how they relate to each other, especially the movements with political parties and mass media. We also examine how networked citizen politics may use tools similar to those of the so-called Politics 2.0 but with very different purposes and, accordingly, the result is of the two conflicting approaches. Our analysis shows that different movements – that is, 15M and 25S – act as a continuum for networked citizen politics that use the Internet as the support for new institutionalisms, and despite the lack of traditional organizations, people, practices and ideas are shared and used as foundations for further action. Nevertheless, there is almost no inter-institutional dialogue, with exceptions being individuals belonging to minor and left-wing parties. Downloads:

PDF download: Peña-López, I., Congosto, M. & Aragón, P. (2014). “Spanish Indignados and the evolution of the 15M movement on Twitter: towards networked para-institutions”. In Journal of Spanish Cultural Studies. New York: Routledge.

This post originally published at ICT4D Blog as New paper. Spanish Indignados and the evolution of the 15M movement on Twitter: towards networked para-institutions

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Sat, 23 Aug 2014 22:50:00 -0700 http://ictlogy.net/20140824-new-paper-spanish-indignados-and-the-evolution-of-the-15m-movement-on-twitter-towards-networked-para-institutions/
Entre la vieja y la nueva política: cleptocracia, plutocracia y un infierno de buenas intenciones http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16301 En un para mí excelente artículo — Nueva y vieja política: del 11-S al 9-N — Quim Brugué describe tres pilares de la democracia representativa que no habría que perder de vista dado que son lo que hace del gobernar un arte que nunca va a contentar a todos — y, deviene, por tanto, fuente de desencuentros, especialmente en problemas complejos. Brugué identifica la “vieja política” con (entre otros) estos tres pilares, y se pone en guardia ante una “nueva política” que podría estar poniendo en duda estos fundamentos de la democracia representativa y a partir de los cuales funciona todo el cosmos institucional con el que nos gobernamos hoy en día. Comparto a pies juntillas el artículo de Brugué, también respecto a sus miedos y dudas sobre lo que los anglosajones llaman tirar al niño por el desagüe con el agua del baño, es decir, arrancar el trigo con la cizaña: algo de provecho habremos aprendido en 2.500 años desde la democracia ateniense, más de 200 de democracia liberal y, para el caso de España, 40 años de democracia restaurada. Hay un punto central en la tesis de Brugué y con el cual discrepo profundamente, aunque no por ello vea inválidos sus argumentos: creo que lo que vivimos hoy en día no es la vieja política que tan bien caracteriza Brugué. Y, en consecuencia, cabría volver a preguntarnos contra qué realidad se enfrenta la nueva política. Hace tres años, al responder qué pedían los indignados, me atrevía apuntar que a que se dé un debate para reformar y mejorar el ejercicio de la democracia a partir de una transición de una democracia industrial a una democracia en red. A continuación voy a argumentar porqué creo que el tiempo ha reforzado esta postura a la vez que la hace compatible con los apuntes de Brugué. Utilizaré, además, el mismo esquema que en su exposición. La propia diferenciación entre sociedad civil e instituciones públicas es discutible Argumenta Brugué que no hay dos esferas en la vida pública: la sociedad civil (organizada) y las instituciones públicas, sino que hay diversos puentes y enlaces que confunden las fronteras entre una y otra. Estoy de acuerdo. Pero sí creo que es distinguible lo que es el interés público de lo que es el interés privado. Es más, reforzando la tesis de Brugué, creo que lo que difumina las diferencias entre sociedad civil de las instituciones públicas en la vieja política es precisamente su común interés por lo público. Pues bien, como se ha demostrado hasta la saciedad, muchas instituciones públicas (empezando por muchos cargos electos) ya no dirimen con el interés público, sino con su propio interés (privado) o con el interés de algunos grupos de interés (privados). Este sesgo cleptócrata o plutócrata rompe las normas del juego y convierte a la vieja política en otra cosa: en corrupción y en tiranía. Cuando la nueva política clama que no nos representan o que somos el 99% apunta con su dedo a esta situación. No pretende separarse de las instituciones sino, bien al contrario, recuperar la representatividad que estas perdieron en favor de unos pocos. En mi muy personal opinión, Podemos es (entre otras muchas cosas, seguramente) un ejemplo claro de esta aproximación. El peligro de paralizar la acción colectiva El segundo argumento es que los intereses de la sociedad son dispares y que sus contradicciones pueden llegar a bloquear la toma de decisiones, la acción colectiva. De nuevo estoy de acuerdo en que las instituciones políticas pueden ser una buena medida para cortar ese nudo gordiano, aunque sea a riesgos de tomar decisiones impopulares o que incluso perjudiquen a unos pocos. Sin embargo, es también cierto que no hay acción colectiva sin deliberación. Y de nuevo hay que reconocer que ha quedado demostrado también que los espacios de debate han sido dinamitados en sus fundamentos. Aún tomando los Parlamentos y cámaras de representación como legítimos (ver punto anterior), su papel como ágora política está más que puesto en duda, verbigracia de los medios de comunicación, ese cuarto poder: la confrontación de opiniones y presentación de proyectos han dado paso al tacticismo político, la guerra de trincheras y la destrucción del oponente — que no de sus ideas. Cuando la nueva política clama por una acción más directa no se refiere (solamente) a una recuperación de la soberanía o a una des-delegación (en la forma de democracia directa o participativa), sino también a recuperar espacios de debate, a llamar a todos los agentes implicados a implicarse en este debate y aportar sus particulares puntos de vista, a poner en valor una democracia deliberativa ahora mucho más posible gracias a mejor tecnología y mayor nivel educativo de la población. No se trata, pues, de paralizar la acción colectiva, sino de enriquecerla, de destruir la dictadura de las minorías poderosas con la pluralidad de la minoría. En mi muy personal opinión, Guanyem Barcelona (y afines) es (entre otras muchas cosas, seguramente) un ejemplo claro de esta aproximación. Las relaciones entre estado y sociedad civil nunca han sido de subordinación: la política se ve obligada a repartir razones Ya he comentado hasta aquí que, efectivamente, las instituciones políticas no son un genio de la lámpara a demanda y que puede y debe decepcionar a unos para contentar el interés colectivo (por supuesto, esta afirmación tiene también sus grises según uno se aproxime a ella por la derecha o por la izquierda). No entraré de nuevo, pues, en cuestiones como la representatividad (en entredicho) y la deliberación (dinamitada) donde aunque no se generen unanimidades, sí se generan consensos y acuerdos. Se ha demostrado de forma tozuda, una y otra vez, que aún obviando la necesaria representatividad y la beneficiosa deliberación, las decisiones (que no pueden beneficiar a todos) se toman de forma opaca o, a lo sumo, aportando información parcial, medias verdades o pura desinformación al ciudadano. Así, podemos saber inmediatamente a quién descontenta una determinada política, pero es cada vez más difícil dirimir en aras de qué interés colectivo o cuál interés privado se toma una decisión. Cuando la nueva política clama por una política que dé razones, no se está pidiendo que “nos” den la razón, sino que aporte el fundamento sobre el cuál se edificó el proceso de toma de decisiones. Hay una fuerte tendencia en la nueva política estrictamente dirigida a la transparencia en la arquitectura de la gobernanza y a la rendición de cuentas de todo aquello que afecta a la cosa pública, desde los ingresos hasta los impactos, pasando por los gastos y en cómo se diseñaron e implementaron dichas partidas. En mi muy personal opinión, la Red Ciudadana Partido X era (entre otras muchas cosas, seguramente) un ejemplo claro de esta aproximación. Un infierno de buenas intenciones Hasta aquí he querido poner de relieve cómo lo que Quim Brugué llama vieja política no es, en absoluto, lo que ahora se sirve cada cuatro años y en cómodos recortes (de derechos, que no económicos: esa es otra historia). Y que, por tanto, la nueva política, si bien corre el riesgo de caer en los errores que apunta Brugué, en mi opinión está apuntando sus dedos hacia otra cosa: lo que realmente se llevó por delante la vieja política. Los antisistema. Los de verdad, los que convirtieron el legislativo, el judicial, el ejecutivo y los medios de comunicación en una maraña dramatúrgica para distraer al ciudadano y no para representarlo. La antigua democracia griega se fundamentaba en una participación muy directa del ciudadano. Esta es la verdadera vieja política: implicarse. Quienes idearon las modernas democracias liberales, más de 2.000 años después, se dieron cuenta que no era posible volver a la vieja política sin ciudadanos no libres (a saber, mujeres y esclavos, una suerte de redundancia en los términos) por lo que la democracia representativa salió de la chistera a gran escala. Y, con la representación, vino la corrupción del término. La nueva política no lucha contra la vieja política, sino todo lo contrario: aspira a recuperarla, acercándose a Grecia tanto como las nuevas tecnologías lo hagan posible, con nuevas ágoras, nuevos senados realmente representativos, con la posibilidad de la participación directa o parcial y temporalmente delegada. Por supuesto no todo lo que se interpone entre la vieja política y la (vieja) nueva política es corrupción y cleptocracia. Estoy plenamente convencido de que hay un buen número de personas dedicadas a la política que intentan tender puentes entre vieja y nueva política. No obstante, tengo la sensación que en muchas ocasiones dan más importancia a lo que yo personalmente considero síntomas que a lo que seguramente son sus causas. Y la nueva política, el 15M, los movimientos sociales o como convengamos llamarles son, creo, síntomas de una revolución en ciernes, un movimiento hacia una política extrainstitucional debido a una profunda desafección política. Y considero que la pregunta no debería ser adónde nos lleva el 15M, sino que nos condujo a él. Esta entrada publicada originalmente en SociedadRed como Entre la vieja y la nueva política: cleptocracia, plutocracia y un infierno de buenas intenciones

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Sat, 23 Aug 2014 09:23:00 -0700 http://ictlogy.net/sociedadred/20140823-entre-la-vieja-y-la-nueva-politica-cleptocracia-plutocracia-y-un-infierno-de-buenas-intenciones/
Unraveling the effects of active and passive forms of political Internet use: Does it affect citizens’ political involvement? http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16300 Kruikemeier, S., van Noort, G., Vliegenthart, R. and; de Vreese, C.H. (2014). Unraveling the effects of active and passive forms of political Internet use: Does it affect citizens’ political involvement?. London: SAGE Publications.

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Wed, 20 Aug 2014 20:17:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2697
The Little Data Book on Information and Communication Technology 2014 http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16299 The World Bank (2014). The Little Data Book on Information and Communication Technology 2014. Washington, DC: The World Bank, ITU.

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Fri, 15 Aug 2014 22:19:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2696
Measuring Innovation in Education A New Perspective http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16298 OECD (2014). Measuring Innovation in Education A New Perspective. Paris: OECD Publishing.

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Fri, 15 Aug 2014 21:48:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2695
Catálogo de servicios de Administración Electrónica de la Dirección General de Modernización Administrativa, Procedimientos e Impulso de la Administración Electrónica http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16296 Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas (2014). Catálogo de servicios de Administración Electrónica de la Dirección General de Modernización Administrativa, Procedimientos e Impulso de la Administración Electrónica. Madrid: Secretaría de Estado Administraciones Públicas.

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Fri, 15 Aug 2014 21:08:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2694
Internet and Society. Social Theory in the Information Age http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16297 Fuchs, C. (2008). Internet and Society. Social Theory in the Information Age. New York: Routledge.

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Fri, 15 Aug 2014 20:41:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2693
Towards cyberactivism 2.0? Understanding the use of social media and other information technologies for political activism and social movements http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16295 Sandoval-Almazan, R. and; Gil-García, J.R. Towards cyberactivism 2.0? Understanding the use of social media and other information technologies for political activism and social movements. London: Elsevier.

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Thu, 14 Aug 2014 13:49:00 -0700 http://ictlogy.net/bibliography/reports/projects.php?idp=2692
¿Es todavía válida la definición de trabajador? http://ictlogy.net/lifestream/items/view/16294 Nos recordaba Antoni Furió, en julio de 2013 en País Valencià, Siglo XXI, que afrontamos una sociedad de trabajadores sin trabajo. Repasa, el autor, desde los escritos de Hannah Arendt de 1958 hasta los de Ulrich Beck de 2013, pasando por las estadísticas de empleo, tanto en Europa como en España. Sobra gente. O, mejor dicho, sobran trabajadores. Y si uno no tiene capital — porque es trabajador — y su trabajo no es necesario, la tragedia de la exclusión (primero económica, luego social) se hace prácticamente inevitable. Prácticamente en el otro extremo del globo, en Minneapolis, John Moravec publicaba ese mismo año Knowmad Society. En el libro, él y sus coautores definen un trabajador (y cito bastante textualmente) creativo, innovador, motivado, sin miedo al fracaso, generador de nuevas ideas y conocimientos, que es capaz de solucionar diferentes problemas, que colabora con los demás, que comparte información, que crea redes, en constante evolución y aprendizaje, autodidacta, que utiliza intensivamente la tecnología y adopta las nuevas tendencias y usos. El knowmad o nómada del conocimiento es el perfil del trabajador del futuro. O del presente. Es evidente que, además de los 8.000 kilómetros que separan Minneapolis de Valencia, hay otra distancia, esta conceptual, entre ambas percepciones de lo que es un trabajador: por un lado, el pesimismo de un trabajador que se sabe de más, que tiene unas habilidades que ya no son demandadas por la sociedad (o por la economía, no necesariamente lo mismo); por otra, el exaltado optimismo de un trabajador que, a menudo, no se acaba el trabajo, (cree que) puede decir que no, se le valora y se le tiene como modelo. De hecho, el modelo que dibuja Moravec no se ajusta en absoluto al modelo de Furió. Pero no se ajusta en cuestión de expectativas, sino en su misma construcción: mientras el modelo de Furió es un modelo de trabajador de la sociedad industrial, dependiente de un capitalista que posee los medios de producción, el knowmad de John Moravec es un modelo de trabajador de la sociedad del conocimiento, donde el capital a duras penas se reduce a un ordenador, tableta o móvil de unos pocos cientos de euros y una conexión a Internet — que incluso puede ser gratuita. ¿Cuál es el modelo bueno? ¿Quiere decir esto que todos deberíamos transitar hacia el modelo ciberoptimista de la sociedad de la información? ¿Quiere decir que debemos abandonar el sector primario y la industria? Mucho me guardaré yo de decir qué hacer: bastante complicadas están las cosas como para contribuir a empeorarlas. Sin embargo, sí creo que, entre ambos extremos, hay espacio para hacerse preguntas en mi opinión relevantes. La primera, de hecho, ya ha sido hecha, y es si todavía es válida la definición de trabajador en oposición a la definición de capitalista. Si la figura del autónomo ya nos había hecho saltar las alarmas, estos trabajadores del conocimiento que les basta con escasas inversiones de unos pocos cientos de euros deberían hacer (re)pensar si son, como la definición canónica dictaría, unos capitalistas. Autónomos, falsos autónomos, profesionales liberales, freelancers, trabajadores del conocimiento, consultores. ¿En qué cajón caen estos… trabajadores? ¿Qué derechos tienen como tales? ¿Qué forma de hacer defensa colectiva de sus intereses? Si la primera es cualitativa, la segunda es cuantitativa: en España ya prácticamente un 65% de los asalariados lo son en el sector servicios. Un sector que, también de forma creciente, es intensivo en conocimiento, en gestión de la información, que escala muy bien en algunos subsectores, que tiene (de nuevo en algunos subsectores) verdaderos crecimientos de productividad y competitividad. Y un sector que se basa, a menudo, en reinterpretar contextos, en aplicar soluciones que no existen y deben crearse de nuevo. Y la pregunta es: ¿Cuántos trabajadores caben aquí? ¿Cabrán todos? Qué es un trabajador y cuántos trabajadores necesita una sociedad. Para ayudar a responder, tomemos como un hecho que la única forma de inventarse nuevas soluciones es aprender. Y que estadísticamente sabemos que quien más sabe más se forma, y por lo tanto aprende más, y tiene más opciones de trabajar en lugares donde seguirá pudiendo formarse. La divisoria que plantean, cada uno por su parte, Furió y Moravec no es sino la divisoria de quién forma parte de este ciclo virtuoso de formarse, ser competente, tener trabajo, seguir formándose en él, ganar nuevas competencias, etc. y de quién cae del ciclo, bien porque sus competencias, de repente, han resultado irrelevantes, bien porque nunca precisaron una actualización… hasta que cayeron en la irrelevancia — el ciclo vicioso, simétrico al anterior. Cruzamos definiciones y datos y encontramos el trabajador mal pagado o prescincible, por irrelevante, por automatizado, que depende de un capital; y encontramos al trabajador mejor pagado porque aporta valor, por competente, porque ha aprendido a aprender. Es en la transición de una definición a otra, en la transición de un modelo a otro que muchos se están dejando la piel. Muchos de ellos sin tener arte ni parte. Porque no sólo ha sido cosa del trabajador: la demanda de trabajo tampoco ha sabido qué hacer con él. Ni los unos, ni los otros. Porque, el capital, el emprendedor, también pide a gritos una redefinición. Entrada originalmente publicada el 1 de abril de 2014, bajo el título És encara vàlida la definició de treballador? en la Revista Treball. Todos los artículos publicados en esa revista pueden consultarse allí en catalán o aquí en castellano. Esta entrada publicada originalmente en SociedadRed como ¿Es todavía válida la definición de trabajador?

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Thu, 14 Aug 2014 03:31:00 -0700 http://ictlogy.net/sociedadred/20140814-es-todavia-valida-la-definicion-de-trabajador/