Patrones socioterritoriales de las clases altas en las regiones metropolitanas de Barcelona y Madrid (2001 – 2015)

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Datos de la obra:

Tipo de obra: PhD Thesis

Categorías:

Sociology

Resumen:

Durante la primera década de los años 2000, la mayor parte de la investigación sociológica mantenía un pensamiento eminentemente aespacial. Por otra parte, la geografía humana y la demografía habían dirigido su atención sobre la inmigración, protagonista de una gran transformación en el país. Durante la década de los 2000, los estudios sobre la segregación de la población extranjera tomaron el relevo de los trabajos sobre segregación entre clases sociales, más característicos de los años noventa. Esto comenzó a cambiar a partir de la activación de las políticas de austeridad en torno a 2012. Esta tesis es también resultado de un clima en el que se renovaba el interés por las dinámicas de clase. Tanto en los estudios sobre segregación étnica, como en los de segregación socioeconómica, está presente la preocupación por las desigualdades y por la formación de concentraciones de población desfavorecida. La atención sobre los guetos amalgama una tradición de investigación reivindicativa, con una actitud de sospecha generalizada hacia las personas desfavorecidas. Esta preocupación por la localización de los grupos desfavorecidos ha ido sustituyendo a la preocupación por sus condiciones de vida y por la desigualdad que sufren. De forma similar, la preocupación por la igualdad se ha deslizado hacia la preocupación por la desigualdad de oportunidades que, supuestamente, estarían generando los guetos y los “efecto barrio”. Así, la prevención del gueto es una política transversal, capaz de generar adhesiones en todo el espectro político. Sin embargo, algunas voces destacaban los posibles beneficios en términos de empleo y oportunidades que podían tener los extranjeros gracias a su concentración territorial (Bayona, 2007) o los problemas que enfrenta la población con menos recursos cuando su entorno social se transforma y experimentan una gentrificación de usos en la que se pierde, por ejemplo, la red de comercios con productos asequibles (Slater, 2009). El interés inicial sobre el “nivel socioeconómico” se concentró en “las clases altas” a partir del artículo de (Atkinson y Flint, 2004) sobre las urbanizaciones cerradas en el Reino Unido. Ese artículo, entre otras aportaciones, sostiene que los problemas asociados a la proliferación de las urbanizaciones cerradas no se habían estudiado a causa de sesgos en la academia y la sociedad, que dificultan problematizar las acciones de las clases altas. Este sesgo aparecía también de forma clara en las investigaciones sobre segregación. Aunque los grupos privilegiados aparecen de forma sistemática como aquellos que más contribuían a las diferencias socioespaciales, los estudios de segregación denuncian, localizan, delimitan y concentran la atención (y la sospecha) sobre la segregación de los grupos desfavorecidos, la más alarmante. Estudiar las clases altas, de alguna forma, puede ayudar a distribuir la sospecha. Por otra parte, restringir el estudio a las clases altas, prometía, paradójicamente, ampliar los resultados de la investigación. En primer lugar, porque para los cálculos de segregación de las clases altas debía atenderse también al conjunto de clases y grupos; en segundo lugar, porque como su segregación se supone voluntaria, estudiar su separación del resto permitía analizar también sus motivos y razones; finalmente, aparecía una razón de peso metodológico: las clases más altas y más bajas son las que más carácter de clase inscriben en el territorio, pero es la clase alta la que está más normalizada y aparece mejor recogida en registros, censos, datos, nóminas y contratos. Ante un censo de 2011 que se anticipaba incierto, los datos y registros de la clase alta serían mejor indicador de las dinámicas socioterritoriales de clase. El último cambio de relevancia que se incorpora es el paso de la idea de segregación entre grupos, al concepto de patrones territoriales. Esta transformación fue ocurriendo durante la investigación. Los resultados del análisis de ecología factorial muestran zonas metropolitanas diferenciadas entre sí y fuertemente asociadas a determinadas clases sociales. Esta asociación entre grupos y territorios también aparece en el imaginario y los discursos recogidos por las primeras entrevistas. Además de la asociación empírica y simbólica entre grupos y zonas urbanas, el campo cualitativo apuntaba también a fuertes asociaciones entre localizaciones, funciones y prácticas. Lugar de residencia y clase social, ya de por sí fuertemente relacionados, resultaban determinantes en la configuración de determinadas pautas de ocio, movilidad, socialización… El círculo se cierra cuando sus habitantes mantienen y acondicionan el territorio de forma que siga sosteniendo estas prácticas con eficacia. Así, territorio, clase, prácticas y capital simbólico conforman diferentes patrones socioterritoriales especialmente adecuados para el análisis de las dinámicas de segregación, integración, estigmatización territorial, gentrificación…